BUKKAKE A POCHI

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La follafamosos

Estimados amigos les contare una gran historia acerca de mi esposa, ella siempre queriendo complacer todos mis deseos y placeres , hemos compartido una experiencia inimaginable.
Tenemos 5 años de esposos y 4 de novios, siempre alegres y muy ardientes morboseando en la intimidad solo para los dos; pero un dia se me ocurrió algo distinto practicar un bukkake (eyacular varios hombres sobre la cara y boca de una mujer) bueno se lo comente a Pochi asi se llama mi mujer ella tiene 30 años – yo 32- obviamente me dijo que no, podíamos imaginar todo pero jamás realizarlo.
Bueno deje pasar el tiempo y le volvi a proponer y se me volvió a negar-“como crees que dejare que se corran en mi cara y tomarme toda la leche de varios hombres, estas loco”, bueno un dia revisando su correo de casualidad encontré un mensaje de su amigo Xavi que vendría Lima y quería visitarnos (vive en España-nosotros en Colombia),entonces aproveche eso y bueno le indique a mi mujer que vendría-él era su ex antes que me conociera-y le dije que podría ser la oportunidad de realizar una fantasia ,ella se quedo pensando.
A los días antes que llegara Xavi –solo se quedaría 2 dias- mi mujer me pregunto si era verdad la proposición de hacer realidad la fantasia a lo cual le conteste que si, me dijo:”esta bien pero solo serán pocos hombres y los que yo elija esta bien” , lo dije si. Le di un papel y apuntamos: Xavi-su amigo, Levi-su alumno de universidad 23 años, Raul-amigo de Xavi que solo tiene referencias de él por correo también vive en España, Martin-su sobrino de 18años es medio raro por eso quiere ayudarlo a definir su sexualidad, y yo.
Entonces quedamos con todos sin explicarles exactamente que se trataba. Llego Xavi de viaje y el primer dia ni lo vimos solo en la noche le invitamos tal como Raul a una cena en mi casa. Llegaron bien elegantes cenamos con ellos y Pochi trajo una botella de vino,lo bebimos y luego saco un vodka, justo llego Levi y se unió a la reunión.
Para eso Martin estaba jugando play –station en mi cuarto, tomamos 3 botellas y comenzó la función, mi mujer se fue al cuarto a preparse ,mientras yo les explicaba que íbamos a jugar algo impactante pero que a la vez debía ser confidencial lo cual ellos aceptaron y les indique las reglas de juego. Tenian que sacar sus vergas y Pochi se las chuparía uno a uno hasta que este duros y excitados, ellos podrían manosear penetrar a ella pero cuando quiere mojarse tendrán que hacerlo en su boca y cara ; la idea les fascino tanto que podía sus caras de morbo.
Bajo entonces Pochi con su babydoll rojo y un tazón de la cocina para juntar la leche de ellos. Todos se pararon y la miraron , mientras yo me quitaba la ropa Xavi besaba a mi mujer en los labios y Raul le frotaba las tetas, Levi le estaba sacando la ropa interior para ver el culazo de mi mujer, yo miraba y me masturbaba, ya todos estaban desnudos y manoseando a Pochi cuando le agarra la verga a Xavi y le dice: “esto es por lo pasado “ y seguidamente le metió una señora mamada que tanto fue asi que Martin bajo a ver que pasaba cuando vio a todos desnudos se quedo boca abierto, Pochi se dio cuenta de ello y le dijo: “Martin  ven” cuando se acerco mi mujer le beso y se agacho le abrió la bragueta y comenzó a succionar este dócil pene que termino mas tieso y duro  que Pochi le pregunto :”Te gusta Martin tu tia te dar tu primera vez y tu me daras tu le primera lechecita ok bebe”, Martin solo movio la cabeza en señal de si. Entonces Pochi se monto en su sobrino y Xavi le dijo:”Quiero el culo” lo que respondió:”esta bien para ti todo”, Raul y Levi le dieron sus vergas y ella mamaba mientras le daban por adelante y por atrás.
Tanto fue el sobresalto que cuando le chupaba los huevos a Levin que le dijo :”eso profesora cómaselo todo” lo que ella hizo sin dudar, Raul estaba muy excitado que pidió a Xavi su turno por detrás pero Pochi le dijo que no :”le toca a Martin tu házmelo lo la concha” entonces se cambiaron de lugar y comenzó a moverse encima de Raul mientras se alimentaba de la vergaza de Xavi y le corria la paja a Levin ; Martin –como principiante no sabia que hacer entonces me levante y acerque a la acción y le dije :”asi Martin enculando a mi esposa dale duro hasta que grite, y le deje ahí donde se la metió tan fuerte que su tia grito.
Entonces Levin ya no pudiendo controlarse le hizo un gesto a Pochi indicando que ya se venia a lo cual ella les hizo el gesto a todos los demás para acomodarse entre las vergas de todos mirando a los ojos ,yo le alcance el deposito para juntar su premio.
Comenzo entonces con Levin agarrando su órgano le decía: Mirame ,estoy esperando , damelo que me encanta termino de decirlo y Levin expulso un liquido espeso y blanco que cayo entre los labios y nariz de mi mujer donde junto todo y lo tenia en la boca donde Levin dio 2 disparos mas.
Era el turno de Raul que se acerco y apunto a la boca diciéndole : Mamita rica tomate mi leche ya,ella le sonrio y con los ojos le dijo si. Recibiendo un gran chorro de semen que era mas fuerte –supongo por la cara de mi mujer-que se tomo todo sin dudarlo enseñando la lengua en prueba de su gran acción.
Le tocaba a Martin , donde fue Pochi que le agarro la gran verga diciéndole : Vamos bebe dame que tu tia tiene hambre dame mi lechecita bebe tu puedes dame” enseguida salió un la leche que tanto quería mi mujer era rica – le miro a los ojos a Martin y le enseño su semen en su boca y después se lo tomo- diciendo “ Gracias amor ya vez tu tia te quiere mucho”.
No sabia a quien le tocaria si a mi o a Xavi quien seria el primero pero ella nos dijo que nos acercáramos  a lo cual fuimos diciendo : “mis dos hombres de mi vida quien iba a imaginarse los dos se correrán en mi y cada uno en un lado comenzamos a pajearnos y bueno primero le di yo en la boca y cara al igual que Xavi ,ella junto lo que estaba en sus mejillas y lo junto a su boca se tomo todo y lo que había caído en el recipiente lo lamia como perra en celo.
Habiendo terminado la proeza todos se retiraron agradeciéndome la oportunidad de hacer realidad el sueño de todo hombre Xavi nos dijo que él se iba a casar, Raul que jamás olvidara estos momentos, Levin se fue muy débil .
Yo le dije gracias a mi mujercita y ella sonrio, cuando Martin se levanto para ir a descansar sintió que le venia una eyaculacion ,entonces Pochi fue y se lo tomo todo, diciéndole esto es para que duermas bien.
Le sonreí y le dije que era una traviesa.

De señora a puta en una tarde

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Lluvia de hostias

Lugar: Hotel Selenium, Side Antalya, Turquía

Llegas a el después de haber recibido un paquete pequeño con un elemento y unas instrucciones, el elemento no es más que una cajita que contiene un auricular y una tarjeta de habitación del Selenium. Abres las instrucciones y lees: “Acude al hotel con este auricular puesto y sigue las instrucciones sin pretender saber quien las da.”

Llegas al hotel y al comenzar a subir los peldaños de acceso notas como te dan la bienvenida en tu oído: Buenas tardes X, entra usted como una señora en este hotel y… saldrá en unas horas convertida en una Sra. PUTA, si quiere abandonar ahora es el momento. Si acaba de pasar la barrera que supone la recepción, entenderé q este viaje es de su agrado. Bien, me alegra su decisión. Continúe hasta la habitación 132, que como bien recuerda esta en mitad del pasillo.Introduzca la llave y penetre en la habitación. Acceda al cuarto de baño y coja la vela y el antifaz que están dentro. NO CIERRE LA PUERTA DE LA HABITACIÓN y acérquese al sillón y coloque la vela en el suelo a medio metro suya en la perpendicular a su sexo… Como ve, será la única luz existente. Seguidamente coloque se el antifaz. No verá nada. Solo oirá mis órdenes. ¿Qué siente?

Se encuentra a semi oscuras mirando hacia fuera de una habitación con la puerta abierta y con los ojos tapados… Cualquiera puede entrar, una o varias personas… Abra las piernas todo lo más que le permita el sillón. Recorra simultáneamente con ambas manos el camino desde cada tobillo a las ingles.

Sin prisa. No hay prisa. Ahora por la parte exterior de las piernas. Uy… Nota cierto ruido en el pasillo, una pareja parece ser… Vienen formando un gran escándalo de risas y cuchicheos. Como no recibes otra orden tienes que seguir con tu labor. Notas como la pareja esta cerca de la puerta de la habitación. De repente silencio. No sabes que ha pasado. Oyes como la mujer llama la atención al hombre sobre que pasa dentro de tu habitación…

Mujer sola y acariciándose, mientras una vela la ilumina… El hombre le dice que por qué no entran. La mujer no quiere, le parece extraño y le da miedo y morbo a la vez… En ese momento, te ordenan apoyar las piernas sobre los brazos del sillón para aumentar la apertura e intensificar el masaje ya solo desde rodillas a ingles. Cuando escuchas ya los pasos sobre el frío suelo, aparece una tercera voz. Te es conocida y la escuchas a la vez por el auricular. Es otro hombre se dirige de forma tajante a la pareja y les indica con asertividad que continúen el camino a su habitación. Parece que el se va con ellos porque dejas de oírlo cuando vuelve a darte órdenes,la primera que te desprendas de tus pantalones. Él es El Amo.

Estas a ciegas y de cara a la puerta. Tras desprenderte de esa prenda escuchas un ruido que te es familiar pero no acabas de identificar. Ahora te pide continuar desprendiendote del jersey dejando solo la blusa de seda, seguidamente y casi sin tiempo te indica que introduzcas tus dedos en la boca y los llenes de saliva. Ahora parte desde el ombligo hasta el cierre del sujetador, todo bajo la blusa y quítatelo.

Tus pezones notan la frialdad de la seda, mójate los dedos de nuevo y masajealos. Desde fuera. Sin que haya contacto piel con piel. En este punto vuelves a oír el ruido anterior.

Crees que sabes qué es. El sonido de las viejas cámaras réflex… te están fotografiando. Tu excitación sube. De repente escuchas el sonido de las ruedas de un carrito de servicio de hsbitaciones… Antes de llegar a tu cuarto escuchas de nuevo por duplicado la voz, le indica a esa persona que entre en la habitación y deje el carrito tras el sillón. Te sientes observada. Has oído como quien llevaba el carrito tenía ciertas dudas al descubrir la escena: Mujer semidesnuda, con una camisa mojada a la altura de los pezones y las piernas más que abiertas.

Notas como la habitación comienza a oler a sexo. El tuyo. Recibes otra indicación. Abrir la blusa y colocar la prenda abierta solo sujeta por los pezones, sin levantarte del sillón tienes que quitarte las braguitas. Los clicks cada vez son más frecuentes. Estás loca por tocarte. Notas como comienzas a mojar el sillón. Aún no puedes, no te ha dado permiso El Amo.

Notas pisadas, alguien se coloca tras de ti. No recibes órdenes hasta q una mano lleva tu cabeza para atrás hasta el máximo posible por el sillón y te dice que comiences a tocarte. Sin mover la cabeza notas en tu frente algo suave te acaban de poner al alcance de tu lengua unos testículos cuyo olor te es familiar. Te dicen que te masturbes al mismo ritmo que usas la lengua. En ese proceso estas cuando notas unos elementos metálicos en tus pezones, esa sorpresa te hace caer en que no has oído el ruido del cierre de la puerta.

Te sabes protagonista de un espectáculo digno de ser una señora puta.

De esta reflexión te saca un jalón de la cadena que une ambos pezones, mezcla de dolor y placer. Tus jadeos aumentan la sensación de poder de quien recibe tus lametazos. Estas al límite. El que tu crees que tienes. En ese momento tu amo te deja libre la boca y tira de ti usando esa cadena. Caminas hacia la puerta aún ciega por el antifaz y tras colocarse a tu espalda te hace tocar con piernas y manos los marcos de la puerta. Eres una X. Sin piedad y sin preparación previa te empala analmente. Estás en el pasillo de un hotel siendo penetrada sin piedad.

En ese momento crees haber superado tu límite cuando notas que algo toca tu vagina, una segunda verga te penetra. Vas a ser fruto de una doble penetración. Comienzas a temblar…

La situación te supera, están más que coordinados, parecen una sola persona… Doña X, va a llegar al mejor orgasmo de su vida. Comienzan los temblores… Ellos también están al límite a la par todos explotan, cayendo todos exhaustos. Sin embargo no ha acabado aquí… Cuando estas en el suelo, aún con palpitaciones, aparece una vieja conocida que lleva su boca a tus orificios, cual manantiales y absorbe su contenido. Succiona. Tras eso te abre la boca con ambas manos y te devuelve el jugo que tan hábilmente extrajiste de esos hombres, dejándote que tragues mientas ella te masturba y con una mano y con otra te quita el antifaz. Cierran la puerta y…

Lo siguiente será contado en otro relato, si es que así lo demandan los y las lectoras.

Amor filial Relato Erótico – Dale duro a mama capitulo 2

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Provocando en Miami

Encontró la manera de cachondearme.
Antes de empezar quiero aclarar que tal ves se les haga un poco largo, ES QUE NO SOY BUEN REDACTOR además lo quiero contar tal cual como sucedieron las cosas.
Ese día termino así, le di de arrimones, me hice una paja tremenda pensando en eso me di un baño y m fui a la Fac.
Todo el día pensé en mi madre, hasta deje de poner atención a la clase por instantes.
Llegue a la casa y entré, no había nadie, mi padre seguramente seguía en el trabajo, mi hermana tal vez con una amiga o con su novio y de mi madre no había rastro, seguramente salió con alguna amiga pensé……ese día había llovido así qe me metí a darme un baño xq llegue mojadisimo. Me puse cómodo con una playera y solo el pantalón de pijama ya qe eran cerka de las 8. Me senté en la sala y prendí la tele, cuando oigo qe abren la puerta de la entrada y era Ana, mi madre…..era la primera ves qe nos veíamos después de lo ocurrido en el patio cerca de los arboles, me puse nervioso aunq sabia xq no tenia qe estarlo por 2 razones, porque fue algo fortuito y porque al parecer a ella le gusto también así que espere a qe entrara…también se había mojado venia escurriendo de agua, eso no m extraño, lo qe me saco de mis casillas fue qe venia con un pantalón blanco ajustadísimo, zapatillas y con una blusa roja, madre mía se veía muy rica, y como estaba mojada con ese pantalón blanco se le transparentaba TODO.
-uff!! Ya llegue hijito
-mira nadamas como vienes ma!
-ya ni m digas, me agarro la lluvia y yo qe me Sali muy primaveral
Todo paresia normal….Estaba dejando sus cosas en la sala cuando de repente me da la espalda y pordios!!!! Se le veía riqisimo ese culo! Se trasparentaba ligeramente la tanguita qe traía puesta, era de color claro, no alcanzaba a distinguir qe color pero si se apresiaba su forma, las nalgas se le veian partidas por ese pedazito de tela y ese par de piernas gruesas, fuertes y duras estaban antojables. Además de qe las zapatillas hacían qe se tornearan mejor.Como yo estaba en el sofá se acerco a mi se inclino y me dio un beso. Alcance a verle parte de sus tetas.
-bueno mi niño voy a bañarme sino me enfermare
-okay ma.
Y se fue contoneando su culo, crei qe lo hacia apropósito pero hay qe ser coherentes, yo era el pinche malpensado y caliente…
Pasaron lo días, nunca hablamos de lo ocurrido cuando le restregué el pito, ni nunca vi señales de qe ella quisiera otraves, hasta un dia en el qe yo estaba en mi cuarto eschando música y qise bajar x un poco de agua eran las 9 de la noche, mi padre ya se encontraba en su habitación, Sofi tambn y mi madre ya llevaba rato qe estaba hablando x teléfono con una amiga….baje normal pero al escuchar un poco de la platika de mi madre m detuve antes de entrar a la cocina qe es donde ella estaba….
(escribiré lo qe ella decía pero no pondré lo qe su amiga le preguntaba xq obvio no escuchaba, pero creo qe es imaginable)
Mi madre:- siiii!! Te digo qe sentí su verga durísima entre mis nalgas!!…decia esto bajando la voz un poco casi suzurrando.
-aii no se!! Como podría darme cuenta de cuanto le mide!!
-jaja nooo!! No se la agarre con la mano, yo estaba empinada y el detrás de mi
-claro qe alargue el tiempo lo mas qe pude, si yo hubiera podido sacar sola al perro pero es qe se sentía riquísimo y entre mas la sentía mas paraba la cola.
-pues si ya se qe es mi HIJO pero me puso cachonda la verdad, si tan solo no hubiera tabués
Se me salían los ojos al escuchar eso!! Al principio tuve dudas acerca de qien hablaban pero cuando dijo MI HIJO, sabia qe se refería a lo qe nos ocurrió en el patio.
-como crees!!! No voy a cogerme a mi hijo!!
-jaja ya se qe tu si lo harías si tuvieras un hijo de su edad xq eres una pinche cusca jaja pro bueno creo qe tienes algo de razón, cuando se esta caliente se pierde la razón
-nooo qe te pasa no voy a dejar qe tu te lo comas zorrita!!….pro no se! Lo voy a pensar, es qe la verdad se sentía muy rico
-oye pero como le haría para calentarlo? Lo mismo qe hago cuando salgo a la calle y los hombres me ven? Ponerme en posiciones sugerentes?
-jaja estas loca!! Aunque si lo hice una vesz cuando lo vi en la sala y dije qe buscaba mi zapato, pero ni me puso atención x mas qe le empinaba mis nalgas, tal ves no le gusto
Ya estaba mas claro!! Eso qe sucedió en la sala cuando se empino frente a mi fue a propósito, ya sabia yo qe ella lo había planeado…entré a la cocina en ese momento armado de valor, qeria saber qe mas diría estando yo ahí.
-bueno amiguis te dejo xq llego el rey de roma jiji
Dijo esto volteando a verme y riendo, yo hice cara como de extrañado, como si no supiera de qe habla. Ella colgó…
-como qe el rey de roma ma?? Hablabas de mi? Con qiien hablabas?
-jiji si hijo hablaba de ti con esta Mari (asi se llama su amiga, de la misma edad qe ella pero la verdad menos buena aunque si con unas tetas se putamadre)
-y se puede saber qe decían de mi?
-bueno nada importante, esq ella me decía qe la ultima ves qe te vio ya te veías mas varonil y grandecito….
Cosa qe era mentira pero le seguí el juego.
-jaja eso dice?
-si y m decía qe uno de estos días le gustaría qe los dejara ir x ahí
-ps dile qe cuando qiiera ma
Le dije esto como para ver qe decía ella.
-nooo qe te pasa!! Le dije qe no! no voy a dejar qe salgas con una lagartona yo conozco muy bn como es ella, mejor tu y yo salimos en lugar de qe sea con ella jijiji
-jajaja pues cuando qiieras salimos ma pero esqe no es lo mismo tu y yo a ella
-bueno quien sabe mi amor…
-qe??!!
-nada!! Qe ya nos vallamos a dormir, a qe bajaste?
-a este….x un baso de agua
-okay cuando termines te subes yo ya m voy con tu padre
Y se fue, volteé a verle ese culo, nunca me cansaba de vérselo :9
Una tarde en la qe estábamos todos en la sala viendo una película en la tele (era domingo en la tarde, aveces los domingos qe podemos nos juntams a ver películas pero esta ves solo estábamos mi papa mi mama y yo, mi hermana había salido) la peli era x tele abierta y en un momento en el qe estaban los anuncios pasaron un comercial de esos qe son en los qe pasan vendiendo Leggins (calzas, mallones o lycras) y a una de las chicas qe modelaban se le veía muy parado el culo con esa ropa, de hecho los anunciaban con ese motivo de qe les levantaban las nalgas a las chicas, eran push-up……mi padre al verla dijo;
-mamacita qe rica se ve
Aveces cuando pasaban mujeres eso era lo qe decía, mi madre ya lo conocía asi qe no le decía nada mas qe….hombre ya deja de alucinar, no puedes con lo qe tienes en casa y qiieres mas?
A mi siempre me daba riza cuando los escuchaba.
A lo qe mi papa contesta; bueno qe qiieres uno es hombre y le ponen a mujeres asi ps como no!!
-jaja si pero tu abusas!! Mira a tu hijo como es discreto
-jaja ps el talves no lo diga pero si piensa lo mismo mujer!! O no hijo? Apoco no esta buena??
Yo m qede mirándolos algo nervioso, no sabia qe contestar y mi madre observándome, parecía qe qeria escuchar qe tenia qe decir.
-bueno este….ps…sii, se ve bien creo….
-jaja tu tambn hijo!!! No sabia qe eras libidinoso igual qe tu padre!! Jajaja
-oooh mujer todos los hombres somos asi, nos gusta ver un buen culo entallado….o no dany?? Jajaja
-jaja ps sii…..solo atine a decir esto, aunque en mi kaza somos habiertos respecto al sexo y temas asi, aqella conversación si me puso nervioso…
-jaja mira nadamas con el niño!! Mejor no me pondré de esos xq eres capas de hasta verme las nalgas a mi jajajaja
-jaja claro qe no ma!! Aunque tu estas mejor qe esas
Esto lo decía como en broma o no se pero todos se rieron, mi padre tampoco lo tomo encerio y rió, mi mama reia pero me miraba con un brillo en los ojos muy “especial” y como pensando algo….
Después pasaron otros comersiales y luego otro en el qe promocionaban la nueva portada de una revista para hombres, en la portada estaba una famosa en tanga negra con unas como medias largas hasta la mitad de las piernas rayadas en blanco y negro, no traía sostén y se cubria las tetas con las manos (típica pose), mi padre volvió hacer la misma expresión qe con el otro comercial y mi madre volteo a mirarme y me dice;
-orale!! No te guardes las palabras! Jaja di lo qe piensas o m diras qe no te gusta?
-jajaja ps si esta “buena”….era la primera ves qe se me salía esa palabra frente a ella.
-jaja solo buena? Dijo mi papa…..si esta bn mamita y mas con esas medias rayaditas
-jaja tambn te gustan de esas dany o a ti no?? dijo ella.
-ps si, se ve bn con esas puestas
-valla valla parece qe de tal palo tal astilla jijiji bueno ya se lo qe te gusta
Y volvimos a reir todos, pero mi madre y yo nos mirábamos…sus palabras tenían algo “interesante”. Al dia siguiente era Lunes, yo me hiba levantando de la cama en la mañana y escuche qe había música a todo volumen abajo en la sala y baje con el short con el qe siempre dormia, cruce a la sala y estaba mi nalgona madre en mallones negros y atuendo deportivo, sobre la caminadora qe tenia ella, estaba trotando….su culo se bamboleaba exquisitamente, sus carnes paresian qe aplaudían con ese movimiento…mis ojos se qedaron fijos en ese trasero respingon y no m di cuenta de qe me hablaba;
-hijooo!!! Despierta!!
-aah lo siento ma esqe estaba pensando algo
-jajaja si claro ya m di cuenta como “pensabas” jijiji
Malditasea se dio cuenta de como le comia el culo con la mirada, me puse rojo supongo xq me dijo;
-ya no te preocupes jiji
-este…y bueno…qe me decias?
-ps te decía qe ya te prepare el desayuno qe esta en la mesa de la cocina
-aah ok….me sente en la mesa y esta da hacia la sala asi qe sentado donde estaba podía seguirla viendo como continuo trotando ahí, ella sabia qe la veía porque de vez en vez volteaba a verme y m sonreía, yo tmbn le sonreía…..su culazo se movia de maravilla, las nalgas le rebotaban a cada trote, se me empeso a poner duro el palo pero no se notaba najo la mesa. Termine de comer y m dirigía a ordenar todo para irme a la uni cuando mi madre m dice;
-oye hijo espera!
-qe paso?
-alrato llegas mas temprano verdad?
-si ma como a las 5 por?
-esq qiero qe me acompañes al centro a comprar algo qe necesito, no qiiero ir sola
-okay cuando regrese nos vamos
Tome mis cosas me bañe y me fui. Regrese a las 5:10 y me estaba esperando afuera como desesperada.
-apurate papito xq te tardaste?
-trankila ma solo me tarde 10 minutos
-bueno deja tus cosas y vámonos
Subimos al coche, yo hiba manejando y ella de copiloto, de a ratos volteaba a verla disimuladamente y vi qe traía puesto un jeans azul claro, pegadito como a ella le gustan y como a todos los qe el ven el culo les gusta jaja…….sus piernas y sus caderas se veian sabrosas, llevaba zapatillas negras y una blusa negra semi escotada, el pelo recogido y los labios pintados, no llevaba mucho maquillaje y asi es como me encantan las mujeres, no m gusta qe se pongan las plastas de maquillaje…..de momento me dice;
-bueno ya pon atención a la carretera qe vamos a chocar jijiji
-esta bn jejeje
Ella era mas astuta de lo qe pensé, siempre se daba cuenta cuando yo la miraba, pero sus respuestas no eran de qe le desagradara. Llegamos al centro comercial e hibamos caminando juntos, ella me tomo del brazo y yo alcanzaba a oler su perfume…..los hombres se la comían con la mirada, yo sabia qe le miraban…LAS NALGOTAS……alguna qe otra mujer la veía con cara de zorra envidiosa, de repente un cabron pasa a nuestro lado y le dice; mamita qe buena estas!!…a mi medio coraje y m paro para voltear a encararlo, ella me toma del brazo y m dice;
-trankilo mi amor solo son pinches warros y nacos!!
-ps esqe hijo de su pinche madre qe respete el cabron!
-ya déjalo mi rey, x eso qise qe vinieras para qe me cuidaras….diciendo esto me tomo del brazo y se pego a mi cariñosamente, sentía como pegaba sus tetas en mi brazo qe qedo entre ellas, yo la tome de la cintura y le dije bueno vamos….qe vas a comprar?
-bueno pero esperame hijito esq tengo que ir al baño
-okay aqi te espero, la deje ir y m qede ahí viendo como caminaba, la neta si se veía muy buena con esas caderas qe sobresalían todo el tiempo, esos jeans a la cadera se sacaban mas el culo y hacían rico contraste con las zapatillas qe llevaba, disimuladamente me agarre el pito al verla.despues de 7 min regreso…
-bueno vamos mi vida….aiii qe lindo eres al venir conmigo, tu padre debería de hacerlo mas seguido
-bueno para eso estoy yo, para suplirlo cuando no este ma…
Dije esto con toda la nocion de lo qe podía significar y ella lo noto enseguida, dándome un beso en la mejilla me abrazo y continuamos caminando. Llegamos a Liberpool y entrams. Había ropa para todas la personas…la verdad a mi me dio flojera tener qe estar ahí con ella xq ya sabran qe es horrible acompañar a las mujeres de comprar y menos de ropa porque todo les gusta y de repente nada les gusta entonces le dije qe yo m daría una vuelta x ahí mientras ella compraba, me dijo qe si qe no se tardaría qe solo hiba x dos cosas pero qe me veía ahí en media hora. Transcurrido ese tiempo regrese la vi y le pedi las bolzas para qe no cargara aunque solo eran 2
-gracias mi vida eres todo un caballero!!
-jaja bueno pero qe compraste?…dije esto tratando de ver en las bolsas
-epá epá!! No mijito no puedes ver lo qe compre hasta qe lleguemos a casa
Todo el trayecto me la pase imaginando qe era lo qe había comprado, me pasaban miles de imágenes sucias viendo a mi madre modelándome la lencería mas erotica jamas vista, imaginaba su culazo decorado con una tanga y un liguero negro empinada sobre la cama con mi verga ensartada en su agujero y ella con ambas manos separándose las nalgas para poder entrar mas, yo dándole embestidas durísimas y……
-hijoooo!!!!
-qee!! Qe pasa!!?
Me saco del transe otraves y no había puesto atención qe otraves me hablaba.
-caray ps qe tantopiensas eeh?? Últimamente estas muy distraído escuincle!
-jaja aah bueno esqe ps….son cosas de la escuela
-jaja alguna niña por ahí??
-naaah ninguna
-porque? No tienes novia corazón?
-emm ps no ma! Ya ves como son ahora, no caen tan fácil…bueno no todas jajaja
-jaja ps si yo fuera una amiga tuya y me trataras como hoy me trataste cuidándome de otros y acompañándome de compras y cargando mis bolsas yo si caia ante ti jajaja
Sus palabras llevaban un tono distinto y un ligero toqe de complicidad.
-jajaja si caray pues lastima!!!…..Solo pude decir eso
-pues si….lastima……pero haber dime como te gustan las chicas?? No m salgas como esos qe dicen qe qieren qe sus parejas se parescan a sus madre jijiji
-jaja ps aunque no lo creas creo qe si
-de verdad?? No tienes complejo de Edipo verdad jajaja
-no ma!! Trankila…..solo digo qe se pareciera a ti en tus sentimientos y asi como eres de amable amorosa y asi
Guardo silencio un momentito y dijo;
-y fisikamente?? También parecida a mi??
Creía saber a qe llevaba esto asi qe segui el juego.
-ps…..qiieres qe te diga la verdad ma??
-si bueno dimela! Ya se lo qe diras, qiieres qe sea mejor, obviamente yo ya stoy vieja y no tngo las cosas en su lugar como una muchachita de tu edad
-jajaja como dices eso…..alcontrario!! si estuviera la mitad de lo qe estas tu seria genial!!
-ay mi vida eres un amor!!…me lo dijo mientras me acarisiaba el cabello, yo trataba de no perder la concentración ya qe hiba manejando…
-pero qe es lo qe te gusta de las chicas? Los traseros o las pechugas? Jiji
-jaja ps ya te habras dado cuenta de lo qe me gusta desde la ves qe vimos aqel comercial de Leggins o no??
-jajaja ya decía yo qe tambn te vuelven loco las nalgonas uuy perdón digo las de trasero grande jejeje
-si ps creo qe es mi debilidad jaja
Volvió a qedarse un instante callada como pensando algo y dijo
-pues déjame decirte qe no hay nalgas como las mias eh jijiji y eso lo ha dicho tu padre
De solo escucharla hablar asi ya me estaba poniendo duro el miembro.no le pude contestar nada, aparte de qe ya stabams llegando a la casa, estacione el coche y bajamos.
-abreme la cajuela dany para sakar las cosas….(aunque solo eran 2 bolsas las metio ahí, no se porqe)
Le abri la cajuela, Sali del coche y fuimos atrás del auto….ella estaba frente a mi y yo detrás de ella a escasos 30 centimetros, se inclino hacia adelante para tomar las bolsas qe con el movimiento del carro estaban hasta adentro de la cajuela se metio lo suficiente para qe se levantara la blusa por atrás y dejara verle su espalda baja, su jeans a la cadera se le estiro y dejo entrever ligera línea negra de encaje al contorno de su cintura, se veía muy piquito pero asi como estaba se le veía delisioso el culazo como para agarrala con fuerza, bajarle el pantalón con todo y panties y lamerle el culo y la concha…mmmm!! Me lo estaba imaginando todo eso cuando me dice;
-mi vida jálame xq no me puedo salir (claro qe si podía pero no se qe pretendia)
La tome de las caderas asi como estaba, imaginen abrir entre sus manos un espacio como de 40 o 50 centimetros…ps asi masomenos era el tamaño de sus caderas, era casi delirante ver como yo hiba jalándola hacia mi pero yo no me movia de mi lugar, la jale y pegaron sus nalgas en mi vientre
-mmmm!! Ya hijo gracias!!
-si ma………….fue todo lo qe me salio.
Entramos a la casa, en ningún momento aparteba la mirada de ese tesoro qe tenia ella x detrás. Yo me qede en el sofá de la sala y ella subio a su recamara
-voy a dejar las cosas qe compre hijo, ahorita bajo para qe comamos
-sale ma…no tardes xq ya muero de hambre
Se fue y tardo cerka de 20 minutos, cuando se paro frente a mi casi me da un infarto!! Se había comprado los Leggins qe hace unos días vimos en aqel anuncio te TV!! Madre mia como le qedaban!! Como si solo trajera la mitad del cuerpo de abajo pintado de negro pfff era verdad lo qe anunciaban, las piernas se le tornearon con esas lycras, era de color negro, se veía elegante xq no se quito la brusa negra qe traía puesta desde hace rato asi qe combinaba, además traía las zapatillas, justo como en mis sueños!! Me lo modelo de frente y se dio media vuelta y válgame dios!!! Sus caderas y ese culo se veía ancho, parado, respingon, deliniado, exuberante, carnoso jugoso y todo lo qe se puedan imaginar, una ves mas comprobé qe lo qe decían era cierto, esos leggins moldeaban la cola…mmmm!! Mamita (pense)……mi ojos estaban como platos imagino qe hasta babeaba y esqe no se le veian bofas ni aguadas, de verdad qe si le ayudaban porq las hacían verse MAS paraditas y duras de lo qe ya estaban….
-mira lo qe compre mi vida, no te dije nada xq qeria enseñartelos y darte la sorpresa jiji a tu papi se los enseño alrato qe llegue junto con lo otro qe compre qe no te puedo enseñar a ti jjiijijiji
-waoo!!
-esq como vi qe a tu padre y a ti les gusta como se ven ps me los compre, pero dime…como me qedan? No siento qe se me vean como se les veian a las mujeres esas del anuncio…
Dijo esto estabdo aun de espaldas y frente a mi, además de qe cuando lo dijo seinclino ligeramente y se tomo las nalgas una con cada mano desde la base de las mismas y medio qe se las apretó y se las levando….por dios!! Casi me vaciaba de leche ahí mismo, supongo qe esto lo hacia aproposito
-madre mia pero qe buena te ves!!
Se me había salido lo qe pensaba….rapidamente trate de rectifikar
-upps perdón ma esq se me salio jeje, te ves muy bien!! Y la verdad se te ven mejor qe a esas del anuncio
Pero mira como te parten el culo, valla pedazo de madurita culona estas hecha Ana. (es lo qe yo estaba pensando en ese momentoy lo qe me hubiese gustado decirselo).
-jajaja pero si no me tienes qe decir nada mas! Tansolo con ver la cara qe pones me doy cuenta, pero ya deja de mirarme…recuerda qe te dije qe soy tu madre y no me andes mirando de esa forma con este tipo de ropa!!
Lo decía pero tambn esbozaba una sonrisita muy “rara”-
Seguido esto se fue hacia la cocina preparo de comer y me llamo, yo traía aun la erección y esqe en el momento en el qe se fue yo aproveche para acarisiarmela un poco cosa qe no ayuda a bajarme lo caliente pero después de un rato se me bajo la erección y fui a comer, no paso nada mas ahí. Pero sabia qe había encontrado la manera de cachondearme.
9:30 pm. Estábamos mi hermana mi madre y yo en la sala viendo la TV cuando Mi padre llego del trabajo, venia muerto de cansansio pero al cruzar la puerta y ver a su espocita asi vestida como estaba pude ver la expresión de su cara la cual seguramente yo había tenido hacia un par de horas
-madre mia! Mamita pero qe bien te ves!! Adonde iras? Vas a salir con tus amigas o qe?
-hola papito!! No saldré a ningún lado solo qeria darte una sorpresa mira lo qe me compre! Los Leggins qe vimos la otraves te acuerdas??
-pero claro qe me acuerdo mamita, aunque a ti se te ven mejor eeh
-jiji lo mismo me dijo tu hijo hace un rato
-jaja si dany!?? Pero ojo eeh qe yo soy aqii en rey de la casa y esta es mi reyna
Lo dijo en tono de broma, obviamente el CREIA qe yo no pensaba nada malo respecto a mama
-jaja uuuy hijito ya nimodo te toca aguantarte
Y todos reimos después de qe dijo eso ella. Pero muy dentro de mi imagine qe ella lo decía con cierto tinte de insitacion, no se, eso pensé….
Se da la vuelta y se dirije hacia la cocina para darle de comer a “su rey” cuando de pronto mi papa no pierde tiempo y le da una nalgada qe retuvo en toda la casa creo yo….PLAAAFFF!!!
-aiii brusco!!! Dijo ella pero con una cara de qe le había gustado, aparte de qe me miraba a mi yo sentado en la sala.
Ellos se qedaron ahí cenando, yo me fui a mi cuarto xq el dia había estado DURO…y valla qe si, no sabia cuantas veces había tenido una erección, creo qe en todo tiempo….
1:30 am. Había estado teniendo sueños en los qe la culona era la protagonista, traía el fierro durísimo y me desperté un instante….todo estaba en silencio cuando de rrepente poniendo atención logre escuchar golpeteos en una pared y ligeros bufidos y gemidos…me levante asi como esta aun con la verga tieza x las ecenas de mis sueños qe haba estado teniendo, estaba ya en el pasillo, los gemidos me dirigían a la alcoba de mis padres, obvio estarían cogiendo pero esta ves se escuchaba muy escandaloso, como qe le estaban poniendo ganas…llegue a su puerta sin abrirla ya escuchaba mas claros sus pujidos, cuide de qe no saliera mi hermana y me encontrara ahí.
-mmmm…..siii…..aiiiii papito qe rica verga dios!!
Era lo qe se escuchaba de ella.
-mamita qe ricos sentones….aiii….datelos mas duro anda……clávate en tu verga….es tuya….
Era lo qe decía mi padre, por las palabras qe escuche inmediatamente me vino a la cabeza la imagen de ella sobre mi padre dándose de sentones en su fierro duro…imaginaba sus nalgotas moviéndose a cada sentón, sus berridos eran exagerados y fuertes
-mmmm…..aiii mi rey qe rico!!….te gusta? Eh?….te gusta como me veía con esos leggins!!?? Viste como me paraban las nalgas?? Huuum??….aiii mmmm….ahora te gusta esto otro qe compre para ti? Mmm??
Clarooo!! Ya recordaba!! Había algo mas qe ella había comprado en el centro comercial pero no me lo enseño y seguro ahora lo traía puesto, no sabia qe era, me imaginaba de todo.
-aiiii mi amor claro qe me gusto como se te veian mira lo duro qe me pones….mmmm…asi corazón mueve ese pedazo de culo qe te cargas….siii…me encanta esto qe te pusiste te hace ver mas puta….
-asi? Hum? Asi te gusta eeh??
Y empese a escuchar como sonaban sus nalgas a cada choqe, ella había acelerado el ritmo y daba los sentones mas duro PLAF PLAFF PLAFF PLAFF!! Parecían aplausos, yo ya estaba agarrándome la verga , la había sacado de mi short y m la empese a jalar rapidísimo al mismo ritmo qe escuchaba el choqe de sus nalgas PLAF PLAF PLAF PLAF PLAF!!
-mmmm…si mi rey…aaggh…aiii….mira como me tienes sudando…..mmm qe rico…pero qe verga!
Yo me la jalaba como loco, me imaginaba a mi en el lugar de él…a ese pedazo de hembra madura con un culote de esas proporciones rebotando sobre mi verga ergida mirando al techo en 90 grados y sudando como en un sauna…los ruidos de sus nalgas inundaban mis perversiones y me hacían caer a los mas bajos instintos sobre mi madre la qe me dio a luz desde su concha la cual ahora yo deseaba estar penetrando con duresa como a ella le gusta y qe por primera ves escuchaba qe tenían SEXO DURO porque como lo dije antes, a mi papa no le gustaba tanto asi, no se porque…..
-aiiii….mmm…..siii qe delisioso hummmm…párteme!! Párteme!! Dame duro!! Mas!! Anda!! Acaso no ves qe estas nalgas piden duro!! Uummm….siii papito!! Si mi rey!!!
Paresia qe estaban acabando….
-aii me vengo ANAAAAAAA!!! HUMMMM!!
-DAMELOO!! SUELTALO ADENTRO!! SIIII DAME LECHITAAA!! DAMELAAA!! MMMMM QE RICO SE SIENTE ESTAR LLENA DE LECHE!!
Yo también me estaba viniendo ahí afuera en el pasillo hechando toda la leche por el piso y la pared….de verdad me sorprendia lo puta qe podía ser ella al momento de coger, todo lo qe decía y todo lo qe imagine qe estaban haciendo en ese momento porque claro qe no los vi, su puerta estaba cerrada.
-mmm…qe rico…ya ves como asi se disfruta mas el sexo duro papi?
-si mi vida pero sabes qe me parece muy perverso y demasiado fuerte es la ultima ves qe lo hacemos asi aunque admito qe estuvo riqisimo
Dijo esto y note qe los ruidos cesaron.
-aiii no amor!! Hay qe hacerlo asi siempre!! Sabes qe a mi me gusta qe me den duro!!
-ya dije qe no mi vida no insistas.
Noté un instante de silencio y de repente;
-voy a bajar a beber un poco de agua mi vida, estuvo tremendo esto eh!
Oí Decír esto a mi madre mientras yo terminaba de escurrir toda la leche qe me había salido de la tremenda paja qe m había hecho al pasar todo…
-Estas loca no vas a salir ahorita asi, puede verte dani o sofi!!…….dijo mi padre.
Al instante me dio curiosidad; como estaría vestida mi rica madre para qe no quisiera qe yo la viera??
-no te preocupes amor son las 2 de la mañana obviamente no estará afuera d su cuarto
-okay pero no tardes!!
Me fui de la puerta lo mas rápido posible para qe no me cachara ahí escuchándolos coger. Me meti a mi cuarto y espere a qe saliera. Salio de su habitación y escuche los pasos en el pasillo, paso frente mi cuarto y escuche qe bajaba las escaleras. Espere un poco mas porque estaba decidido a bajar y verla asi “casualmente”.
Como a los 5 minutos bajé. Temblaba de solo pensar como estaría vestida….estaba todas las luces apagadas y solo estaba prendida la de la cocina qe da al final del pasillo bajando las escaleras. Para disimular un poco primero me meti al baño haciendo ruido para qe mi madre supiera qe alguien había bajado. A lo qe ella dijo;
-eres tu amor??
-nooo….soy Yo ma!!
-aah okay…
Sali del baño y me diriji a la cocina, entre y me qede con la boca abierta al verla como estaba vestida, verdaderamente como una putita qe esta sedienta de polla. Estaba parada frente a la mesa, me daba la espalda…..traia puesta una de esas blusitas qe usan algunas mujeres para dormir, de tela delgadita y pegada a su cuerpo, a su delisioso cuerpo de madurita, esa blusa se le pegaba y se le veía muy rica la espalda,era de color blanco… mi mirada hiba bajando mas hasta encontrar eso por lo qe todos la miraban, su tremendo culazo entallado y enfundado en lencería pero no era una tanga, era uno de esos qe le llaman “cacheteros” aqi en mexico asi los llaman era de color negro y son como tipo boxers pero mas pequeñito y de encaje y como su nombre lo dice se amoldan a los cachetotes qe tiene ella, se le veía carnoso ese culo qe porta, baje aun mas la mirada y vi qe traía puestas unas mallas en las piernas, de esas tipo medias, eran tambn negras y lisas…le llegaban hasta la mitad de las piernas, se veía realmente riqisima y alfin entendí xq mi padre no qeria qe la viera asi, talvs sabia qe se me antojaría y tenia razón. jajaja
Yo no decía nada, de repente ella voltea.
-ah mi vida, qe haces aqi tan tarde?
-esq baje al baño ma…
Le decía esto mientras no despegaba la mirada de sus tetas, ya qe al voltearse vi como le qedaba esa blusa, qe al ser pegadita hacia qe se vieran esas dos masas de carne delanteras qe aunque no son grandes si se veian coqetas, pequeñas pero coqetas, además de qe no llevaba sujetador y hacia qe sus pesones se markaran en la delgada tela y esq es algo qe siempre me he preguntado, porque normalmente y si ustedes son observadores, xq las mujeres con traseros formidables y bien paraditos y carnosos tienen pocas tetas??…..al estar asi su cuerpo se veía como las curvas de una guitarra….
-qe sucede? Porque me ves asi? Qe tengo?
-emm….no…nada ma….esq….no pensé verte asi…..
-como? Me veo mal??….lo decía mientras daba una vuelta frente a mi, sus nalgotas eran una perdición madre mia!! Ya se me estaba poniendo dura….
-claro qe no te ves mal…alcontrario te ves muy linda (por no decir muy puta y buena)
-aiii gracias papito!!…se acerko a mi y m dio un beso en la mejilla, me llego un ligero olor característico….creo qe era olor a sexo, a ese olor algo dulce y fuerte….mmmmm qe delicia!!
-y a qe bajaste tu ma?…..trataba de dicimmular mi erección y mi nerviosismo.
-solo a tomar agua, esq hace muchísima calor ufff!!
-bueno vámonos ya a dormir no? o qiieres hacer algo aqi?
No me di cuenta de lo qe dije, talves fue mi subconciente….se me qedo mirando de una forma rara, levanto la ceja izquierda se recargo con la mano derecha en la mesa y me dijo;
-tu qiieres hacer algo mi amor??
No se qe paso en mi, sabia qe eso signifikaba algo…era una señal, una oportunidad pero el nerviosismo me mató…pase saliva y solo pude contestar,
-ps…este….lo qe qiero es irme a dormir, tu no?
-jaja ps claro!! Son las 2:30 de la madrugada hay qe ir a dormir papi, estoy muerta de cansancio
Claro qe estas cansada, si te la pasaste cogiendo como loca hace un momento…es lo qe pensé, obviamente no se lo dije.
-bueno ps vámonos.
Apago la luz de la cocina y caminamos a obscuras por el pasillo hacia las escaleras, ella hiba enfrente de mi, solo iliminaba la luz de la luna por el ventanal de la sala, solo se veía su silueta, yo hiba atrasito de ella y de solo verla se me empeso a poner durísima la verga, porque aunque no alcanzaba a ver su culazo su silueta dejaba ver como contoneaba las caderas de una forma diría yo exagerada. Llegamos a el comienzo de las escaleras y de repente como qe se tropeso al subir el primer escalon, se fue hacia enfrente, se inclino qedando casi empinada, yo al ver esto rápidamente me lanse a ella para evitar qe callera y asi como qedo yo estaba justo detrás de ella, mi verga ya venia durísima y qedo incrustada entre esas carnes…fueron unos segundo en lo qe paso esto, ella al sentir como le apoye el miembro dio un ligero “ay”, no se si de verdad se pego o fue por sentirlo incrustado.
-ten cuidado ma!!
-aii hijo esqe me resvale qe torpe soy
-no te preocupes haber levántate
-gracias mi rey lo bueno es qe me agarraste tantito xq sino hubiera sido peor el golpe…qe bueno qe estas asi de fuerte y DURO
Duro?? Qe tenia qe ver una cosa con otra? Además como dije antes, yo no era fornido ni fuerte ni musculado, era delgado aunque si traía duro el palo….entonces si lo sintió?
Subimos las escaleras.
-bueno hasta mañana mi vida, qe duermas rico… y me dio otro beso
-tu tambn ma, qe descanses
Se dio la vuelta y antes de qe se alejara de mi, alcance a darle una sonora nalgada en sus riqisimas carnes….PLAFF!!!
-aiii!!! Bruto!!!……dio un respingo y volteo a mirarme pero no tenia la cara de enojada, denuevo levanto la ceja y sonrio de manera muy sexy
-escuincle!! Vas a ver!!!
-lo siento ma, no se qe me paso te lo juro
Y era verdad, no sabia xq lo había hecho, últimamente mi subconciente me traicionaba, hacia las cosas sin pensar, pero la verdad esa nalgada se sintió riquísima entre mis manos, sentí por unos instantes su carnosa nalga, maciza, pesada, qiza si con unos pliegues de celulitis pero muy ligera debajo del glúteo, pero eran como adornos para esos manjares.
-no te preocupes papito, yo te entiendo, se qe son irresistibles jijijiji
-jaja ps este……emmm….
-bueno ya metete a tu cuarto y no lo vuelvas hacer picaron!! Almenos no cuando este cerca tu padre
Putamadre!!!! Mas claro ni el agua!! Sus palabras eran invitantes!! Prácticamente me dijo qe podía nalguearla cuando quisiera siempre y cuando no fuera cerca de papa….pfff!!! nunca pensé qe me diría eso, lo qe si sabia era qe le gustaba sentir nalgadas, almenos mientras se la cogen, como esa noche qe le pidió a mi padre qe le palmeara en el culo.
-jeje bueno ma hasta mañana
Me meti a mi cuarto, me acosté y me hice otra chaqueta (paja). Ya me volvia loco de solo ver, pensar y sentir el culo de mi madre. Ya me moria por culearla y romperle ese culote qe tiene.
El siguiente capitulo hablara acerka del dia en el qe le meti la verga al fin hasta dentro pero de su garganta, y otras cosas mas. Agradesco qe se den el tiempo de leer mi historia, pido nuevamente disculpas por escribirlo tan largo, comenten por favor. Me gustaría saber qe piensan y si alguien vive algo similar, yo se qe si xq no creo qe yo sea el único del mundo entero al qe le pasan. Saludos y hasta la próxima. EliseoMellar*

Intercambio Intercambios (sexo en la pareja)

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Recopilatorio ReventandoCulos

Sara y yo conocíamos a Virgi y Skorphio por su caliente blog, y aprovechando que estábamos de viaje en su ciudad, probamos a enviarles un e-mail para ver si querían quedar.

La pareja no dio señales de vida, así que continuamos con nuestros planes y fuimos de compras a un centro comercial. Mi móvil vibró, y era Skorphio. Me dio su número de teléfono y le llamé para decirle donde estábamos.

Hicimos algunas compras y a la hora o así fuimos al punto de encuentro. Allí estaba la pareja. Fue muy excitantes verles con la cara descubierta tras haberles visto ya con el resto del cuerpo descubierto por Internet.

Virgi lucía un top blanco sin tirantes el cual marcaba sensualmente sus preciosos y exuberantes pechos. Completaba este conjunto, curiosamente igual que Sara, con una minifalda negra.

Sara por el contrario vestía bastante más modosita, con una camisetita ajustada sobre sus pequeños pechos y la ya nombrada minifalda.

Ambas mujeres estaban preciosas, Virgi morena de piel totalmente sexy, y Sara con su piel pálida y aspecto tímido.

Los cuatro veinteañeros dimos una vuelta por el centro comercial cogiendo a nuestras chicas por la cintura.  La otra pareja se percató de que Sara no llevaba sujetador, y en alguna ocasión sus pezones se marcaron por su camisetita de forma muy sugerente.

Cuando llegó la hora de comer decidimos ir a un famoso restaurante de comida rápida.

Virgi nos deleitó comiéndose su helado con sirope de fresa. Chupaba la cuchara lentamente mientras esta se introducía en su boca. La lengua de la chica danzaba alrededor de la herramienta de plástico para no dejar ningún resto de helado.

-          ¿Hay algún truco en las fotos de tu polla? – preguntó sorprendiéndonos Sara.

-          Je, je, je. No ¿Por? – respondió Skorphio.

-          Bueno… es que se ve muy gordita…

-          Te puedo asegurar que es tal y como se ve – dijo la novia de éste.

-          ¿Y no te hace daño?

-          No,  ja ja ja. Mira…

Virgi cogió con delicadeza la mano de Sara y la posó sobre la entrepierna de su chico.

-          ¿Lo notas?

-          Noto como palpitaciones.

-          Eso es que se está excitando…

Sara se mordió el labio, y este hecho no pasó desapercibido a Virgi, que sonrió con coquetería.

Terminamos de comer y nos fuimos a dar un paseo por el exterior del centro comercial. Sara y yo íbamos un poco adelantados a nuestros amigos, y aproveché para tocarle el culo a mi chica y que ellos pudieran verlo. Le apreté una nalga haciendo que su falda subiera lo suficiente como para que ellos pudieran apreciar la redondez de su culito.

-          Vaya culo que tiene tu chica… – me dijo Skorphio.

-          Sí… ¡entre las tetas de la tuya, y el culo de la mía nos vamos a volver locos!

Ambos nos reímos.

Nuestros amigos nos propusieron ir a su casa si no teníamos ningún plan más. Sara y yo nos miramos nerviosos, y aceptamos.

Nos enseñaron su piso, y nos sentamos en el sofá para hablar. Sara y Virgi, nuestras diosas, estaban sentadas juntas en el sofá, y los dos chicos nos fuimos a por algo de beber a la cocina.

Sara, con sus preciosas piernas cruzadas miraba sonriente a Virgi, quien había apoyado una mano sobre su rodilla.

-          ¿Te han gustado mis fotos en el blog?

-          Sí… son muy morbosas.

-          Tú también podrías hacerlo…

-          Ya… pero me da miedo que alguien me reconozca y luego tenga problemas.

-          Bueno, aquí no tendrás problemas – dijo sonriéndole y acariciándole la rodilla.

Sara le acarició el pelo. Ambas féminas estaban más cerca. Virgi le acarició la espalda, y se fue acercando poco a poco. Los labios de ambas colisionaron, y las lenguas se batieron en duelo lentamente.

Las manos de Virgi se deslizaban desde los brazos a las piernas de su amiga. Sara le puso una mano sobre un pecho por encima de la ropa.

-          ¿Te gustan?

-          Sí… ya me gustaría tenerlas así.

-          Hoy las vas a tener… todas para ti.

Sara acarició con suavidad, casi con cariño, los pechos de su amiga. Se besaban, y Virgi extendió su mano desde la pierna que rastrillaba hasta el culito de Sara.

-          Tienes un culito de infarto. Tienes a mi chico loco.

-          ¿Tú crees?

-          Sí. De hecho me ha dicho textualmente que “le encantaría romperte el culo”.

-          ¡Qué miedo con ese pollón!

-          No… al contrario…

Virgi le acarició las tetitas a Sara y le dijo de repente:

-          ¡No llevas sujetador!

-          Ja, ja, ja. ¿Te gusta?

-          Mmmmm.

La anfitriona le subió la camiseta dejando sus pechitos turgentes al aire. Se lanzó a chuparle un pecho a lametones.  Sara le quitó el top a su amiga, y sopesó sus grandes pechos entre sus manos. Se lazó hacia uno de aquellos grandes y oscuros pezones y le dio lametazos como si le impartiera tortas con la lengua. Virgi apoyaba sus tetas sobre la cara de su amiga disfrutando del momento.

Skorphio y yo contemplábamos la escena sentados en unas sillas del salón.

-          Mira como mi novia le toca la entrepierna, seguro que está muy mojadita – dijo Skorphio.

-          Vaya… tendrías que haber plastificado el sofá.

Ambos nos reímos y seguimos disfrutando viendo a nuestras hembras en celo.

-          Me decías antes que te gustaba el culo de Sara… pero el de Virgi no se queda atrás – dije sin quitar ojo de Virgi con el culo en pompa comiéndole el coñito a mi chica.

-          Ufff. Con tu permiso me la voy a cascar.

Skorphio sacó su artillería al aire, y empezó a masturbarse viendo a mi chica abierta de piernas en el sofá y a su novia haciéndole un tremendo cunnilingus.

Ambas mujeres se desnudaron, y le tocó a Sara, recostada de lado, comerle el coñito a Virgi. La chica gemía con fuerza mientras mi novia desataba remolinos sobre su clítoris.

Las dos chicas se sentaron en el sofá y se masturbaron la una a la otra sin dejar de besarse. Cachondo perdido imité a Skorphio y empecé a masturbarme. Virgi le hacía chupar los dedos con los que le masturbaba a mi chica, y ella succionaba con ansia.

-          ¿Vas a enseñarle tu culito a mi chico?

-          Sí… mmmmm.

Virgi ayudó a colocar a su amiga de rodillas en el suelo apoyada en el sofá, con su culito en pompa apuntando a nosotros.

Dejó caer chorretones de saliva sobre su ano abierto al tiempo que le masturbaba el coñito. Le chupó el culito y le introdujo un dedo dentro.

-          ¿Te gusta cariño?

-          Mmmmm, sí….  Sara, qué ganas de follarte que tengo – dijo Skorphio.

-          Vamos allí tío, que no aguanto más.

Las chicas se sentaron en el sofá, y Skophio lo hizo al lado de su chica, y yo entre ambas.

-          ¿Os ha gustado lo que habéis visto? – dijo Virgi.

-          Ufffff. Estamos muy cachondos – dije.

Nuestras chicas nos agarraban los penes erectos mientras que no paraban de sonreírnos y morderse los labios. Sara se lanzó hacia mi miembro y empezó a comérmelo cómo sólo ella sabe hacerlo.

Virgi masturbaba a su chico mientras ambos nos miraban sin pestañear.

-          ¿Te gustaría que se la comiese, cariño?

-          Haz lo que quieras….

-          ¿No te importa que se la coma a Luis?

-          Eres mi putita, así que compórtate como tal.

Ella se rio, y tras dar unas chupaditas a la tranca de su hombre, se acercó a la mía. Sara se apartó un poco para que Virgi me la pudiera comer. Ambas juntaron sus cabezas sobre mi entre pierna e intercambiaron lengüetazos sobre mi polla y sus propias bocas. Era una situación muy excitante y tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no correrme.

-          Sara, demuéstrale a Skorphio lo bien que la chupas.

El aludido se levantó y se acercó a mi novia. Sara, de rodillas frente a la ancha polla de Skorphio, comenzó a proponarle grandes lametones de arriba abajo. Pasados unos segundos se metió la punta en la boca y empezó a chupársela moviendo la cabeza como si intentara escapar de algún casco invisible que la aprisionara.

Virgi por su parte se había subido encima de mí, y apoyando sus manos sobre la pared de detrás del sofá balanceaba sus tetas sobre mi cara. Las noté húmedas por la saliva de mi chica, pero las comí con desesperación.

Nuestra anfitriona me sorprendió poniéndose en cuclillas sobre mi cara, y lanzándose a comerme el pene. Aquel extraño 69 era muy morboso porque notaba todo el peso de su cuerpo a través de su sexo sobre mi cara.  Virgi me la comía metiéndosela casi hasta los huevos, seguramente por la práctica que debía tener con el gran miembro de su chico.

Cuando mi amiga despegó de mi cara, pude ver cómo los otros dos se lo montaban en la alfombra del suelo haciendo un 69 “tradicional”.

Skorphio le comía el coño y el culo como si fuera un hambriento, abriendo sus nalgas y metiendo su lengua por todas partes. Virgi se acercó a la pareja y chupó el ano de mi chica al tiempo que su novio hacía lo propio con sus labios vaginales.

Sara se retiró a besar a su presa, y Virgi me guio hasta el miembro de su chico. Agarró ambas pollas y tras empezar un buen ritmo de masturbación, las fue mamando alternativamente. Nos comió la polla e hizo que estas entrechocaran contra su cara.

Las chicas se levantaron y se colocaron de rodillas en el suelo, con el cuerpo apoyado en el sofá. Sus culos nos miraban desde aquella posición de tal forma que no podíamos lanzarnos hacia ellos.

Ellas esperaron pacientes, y cada uno se fue con su pareja. Se la metí a Sara sin dejar de mirar como Skorphio hacía lo propio con su chica. Ambas estaban muy cachondas y lubricadas, y nuestro mete-saca cogió fuerza en seguida. Virgi se dio la vuelta y se sentó en el sofá abierta de piernas. Su chico, arrodillado en el suelo frente a ella, colocó su grueso pene en la entrada de su vagina y se lo metió de golpe.

Las tetas de Virgi saltaban arriba y abajo mientras ella estiraba la cabeza hacia atrás gimiendo con pasión.

Mi chica y yo cambiamos de postura, y por petición de ella me tumbé en el suelo. Sara se encaramó encima de mí dando la espalda a nuestros amigos. Empezó a cabalgarme mirando más a la otra pareja que a mí. Las sentadillas que ejercitaba sobre mi cuerpo hacían que su culito botara como si lo hiciera sobre una cama elástica. Ella miró a Skorphio con lujuria, mordiéndose el labio, y él no quitó la vista de su culito saltarín.

-          Uff, Sara, ¡vaya culo! – dijo totalmente cachondo Skorphio

-          ¿Por qué no lo pruebas si tanto te gusta?

El chico reaccionó al momento. Ayudó a mi novia a ponerse a cuatro patas en el suelo y se colocó justo detrás.

-          Veamos qué tal es…

Ella se puso bien en pompa, y Skorphio guio la punta de su ancho miembro hasta la entrada de su vagina. La colocó y empujó lentamente hasta metérsela entera.

-          ¡Vaya polla más gorda que tienes cabrón!

-          Toda para ti…

Skorphio le apretó fuerte de las nalgas, y empezó a follársela con fuerza mientras Sara gemía con fuerza. Yo seguía tumbado, y me estiré un poco hasta ubicarme justo de la cara de mi novia. Ella me besó haciendo una montaña rusa con su lengua dentro de mi boca.

De repente noté un peso encima de mi cuerpo. Virgi se estaba colocando encima de mí, lista para cabalgarme. Noté su cálido y dilatado coñito mientras ella se insertaba mi pene. Empezó a cabalgarme con lujuria y me desprendí de los labios de mi chica para ver el espectáculo. Sus grandes pechos oscilaban como dos planetas a punto de colisionar. Skorphio y Virgi se besaban mientras se follaban a sus invitados.

Skorphio tenía todo su cuerpo apoyado sobre el de mi chica y se la follaba con fuerza. Ella gemía pidiendo más y más totalmente insaciable. Colocó a mi chica en forma de V invertida, y puso la punta de su pollón en la entrada de su ano. Escupió un par de veces y empujó hasta que la cabeza de su miembro se coló en su culo. Sara gemía sin parar mientras nuestro amigo le reventaba el culo. Mi chica se fue irguiendo lentamente hasta quedar en la clásica postura del perrito.

Su cara era un rictus entre el dolor y el placer.

-          ¿Te gusta que me revienten el culo?

-          Sí… estás hecha toda una guarrilla.

-          Fóllate bien a Virgi…

Obedecí a mi chica y coloqué a Virgi tumbada boca arriba a mi merced. Como si fuera un animal, me lancé sobre ella aplastándola con todo el peso de mi cuerpo. Mi polla encontró su orificio sala, y empecé a follármela como si fuera un hombre de cromañón. Ella me abrazaba y arañaba la espalda mientras que yo se la metía a lo bestia. Más pronto que tarde el sudor nos embargó y tuve que bajar el ritmo para no correrme.

Paré un momento para coger aire, y busqué con la mirada a los otros dos. Los encontré en el sofá. Sara estaba cabalgando de espaldas a Skorphio, quien jugueteaba con las tetitas de esta.

-          Luis, ¿por qué no vienes a ayudarme a tapar todos los agujeros de Sara?

Me acerqué a la pareja y pude ver como Skorphio la estaba penetrando por el ano. Miré a mi chica, y tras sonreírla empecé a metérsela por el coño. Al principio costó, pero ambos chicos no tardamos en sincronizarnos y penetrar a Sara a la vez.  Nuestros penes se rozan por fuera, y noto la picha de Skorphio hacer fuerza en la membrada que separa ambos conductos. Sara gime como una loca y Virgi la aplaca con besos con la lengua por fuera de la boca. Su lengua se lanza hasta los pezones de mi chica, y los chupa con decisión.

Virgi desciende hasta las dos pollas en movimiento y las lame como puede mientras se introducen a la vez dentro de Sara.  Cuando Virgi empieza a chuparle el clítoris a Sara, ésta no aguanta más y con fuertes gemidos tiene un tremendo orgasmo. Abatida tras el esfuerzo, nos separamos y ambos hombres nos sentamos en el sofá.

Cada chica se va con el chico de la otra pareja y empieza a chupársela.

-          Chicos, yo también quiero que me hagáis un sándwich – nos reta Virgi.

La chica se sube sobre su novio y deja su culo expuesto a mi miembro. Apoyo mi punta sobre su agujerito, y empieza a entrar poco a poco hasta el fondo. En seguida nos sincronizamos, y nos follamos a Virgi por los dos agujeros a la vez. Sara se masturba en el sofá mirándonos, y Virgi grita de placer. A los pocos minutos Virgi tiene un gran orgasmo que hace que casi nosotros nos corramos también.

Ambos chicos estamos a punto de corrernos, y nos masturbamos mirando como las dos féminas se besan, abrazan y manosean con lujuria. Nos acercamos a ellas masturbándonos y pronto lanzan sus lenguas hacia nuestros glandes. Sin aguantar más, me corro sobre la lengua extendida de Virgi. El chorro sale propulsado a toda velocidad y mancha a Sara y un poco a Skorphio. Sara se gira hacia donde ha caído la mancha, y la chupa con rapidez del cuerpo del chico.

Mientras Virgi apura a lengüetazos los restos de mi corrida, Skorphio mete su polla dentro de la boca de mi chica y empieza a masturbarse con rapidez. Un fuerte gemido de oso anuncia su orgasmo. Sara frunce el ceño cuando el semen de Skorphio fluye dentro de su boca. El chico saca su polla, y de la boca de mi novia caen regueros de semen mezclados con saliva.

Los chicos nos dejamos caer exhaustos en el sofá, y ellas se besan y manosean un rato más.

Los cuatro nos limpiamos, y nos vamos a echar una siesta totalmente agotados. Al despertarnos nos despedimos, no sin la promesa de quedar otro día…

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Hola, soy Carol, 26 años, un graduado de la universidad, una mujer viuda. Amateur Escort’luk porque amo la vida, soy Lux. Originalmente Istanbul’luyum, el marido de Estambul contador, quería que la vida de lujo yaşatamadığı, después de un año de duración del matrimonio, se divorció y se establecieron en Antalya. En alquiler en Antalya, alojarse en un apartamento de lujo con vistas al mar.

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Cómplice, cuernos sin culpas

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Toma Moreno

Cómplice, cuernos sin culpa
Autor: Nazareno Cruz
Categoría: infidelidad

Cuando la causalidad nos convierte en cómplices, y ésta, en partícipe para evitar ser testigos. Vieja estratagema de la cual objetivamente decidí ser arte y parte pues el beneficio prometía premios que de otro modo no hubiera podido conseguir. Pero… toda historia siempre nos deja una enseñanza, también en esta.
Para no darle largas al asunto, voy a contar como fueron las cosas…
Desde la adolescencia tengo una entrañable amistad con el matrimonio formado por Raquel y Domingo, conozco a esta pareja desde el mismo momento de su presentación, sus primeros encuentros, noviazgo y padrino de su casamiento.
Hasta aquí todo había servido para afianzar y profundizar una armoniosa, profunda y leal amistad, pero… y sí! Siempre hay un pero que altera casi todo, también en este caso se cumplió. Fue hace poco tiempo que necesitaba entregar una invitación para mi amigo Domingo, que concurrí a su casa, la puerta cancel del jardín estaba sin cerrar como muchas veces, me llegó al porche para golpear los nudillos sobre la puerta, una y otra vez pero nadie me responde. Puedo escuchar la música pero nadie responde a mi llamado, en un primer momento pienso que deben haber dejado la tv encendida y hayan salido, pero… en tercer golpear de la puerta puedo escuchar voces.
Aguzando un poco más el oído y escucho con nitidez la voz de Raquel que menciona un nombre que no es el de mi amigo, no se si por la sorpresa o por accidente me apoyo sobre el picaporte de la puerta y ésta se abre…
Para mal de todos se abre justamente cuando acierta a cruzarse Raquel, totalmente desnuda y tras ella un tipo también desnudo que la tiene abrazada desde atrás y con el miembro perdido entre sus nalgas.
La sorpresa de ambos al vernos nos dejó sin palabras, solo atiné a decir no sé que disculpa y salirme de la escena, poner las manos con las palmas abiertas como para evitar alguna explicación o lo que fuera y me salí de la casa.
Precisamente esa noche me llamó Domingo para invitarme a cenar, algo por demás frecuente.
La cena transcurrió como siempre, solo que esta vez me estuvo contando de sus logros en ventas en su reciente viaje de un par de días antes. Nada fuera de lo usual, salvo cierta ansiedad y nerviosismo de Raquel, creo suponer que estaba pendiente de que pudiera ponerla al descubierto por la situación harto comprometida en que la sorprendí por esa accidentada visita.
En un aparte, en la cocina de la casa me agradecía por no haber contado nada de lo sucedido, se le notaba que no sabía como agradecerlo, más aún todo el encomiable esfuerzo por saber cómo debía retribuir el silencio cómplice.
- Por favor Raquel, nada de nada, todo bien. No pasó nada, no tengo memoria.
Pareciera que mis dichos habían obrado el milagro, devolverle la sonrisa, hasta creo que mis palabras la hubieran embriagado más que dos o tres copas del vino que estábamos consumiendo. Salvo esa exteriorización no pude notar alguna otra cosa fuera de lugar en su actitud, bueno… solo que el beso en la mejilla de la despedida no era como siempre, hasta me pareció que el abrazo era más apretado, tanto que cuando llegué a mi casa podía sentir el sabor de su perfume pegado en mi piel, obviamente pensé que todo era fruto de mi imaginación.
Dos días más tarde se viene a mi casa, con un pastel que misma había cocinado para mí.
- Este pastel fue preparado con estas manos (y las muestras a modo de prueba fehaciente) para mi amigo, que
supo guardar el silencio que solo los amigos pueden hacer. Pero como buen amigo, esto solo no es el pago, traigo más para agradecerte tu silencio. – Como había dejado el pastel sobre la mesa, ahí mismo se desató el lazo del impermeable y como en una película erótica, se abrió y me mostró su cuerpo totalmente desnudo, resaltaban el hermoso par de tetas y el vello púbico que cubre la conchita, prolijamente recortado.
La visión me robó las palabras, no podía dar crédito a mis ojos que se están llenando de mujer, de esa mujer que vuelve más deseable, la hembra inalcanzable por ser la de mi amigo ahora está ahí, delante de mí, ofreciéndose como obsequio, como premio al prudente y leal silencio. No puedo ni me importa mucho ahora si pretende comprarme o agradecerme, la visión de tremenda hembra turba mi entendimiento, todo se vuelve deseo y lujuria, no siento otra cosa que ganas de poseerla, de meterla en ella, de hacerla mía.
Pero aún con todo eso en ebullición no atino a qué hacer, qué decir, cómo actuar, solo esperar que ella de el primer paso.
- Luis, no tengo otra cosa más que ofrecerme yo misma. Sé que te agrado, que te gusto, te he visto en más
de una ocasión mirarme las piernas, el culo y las tetas, y una mujer no se equivoca, sabe bien distinguir cuando esa mirada dice que el tipo siente verdadera calentura por una, podía sentir como me comías con la mirada, como te sentías impedido de saltar y cojerme por tu amistad. Pues bien, en vista de las circunstancias, de la buena predisposición que tuviste hacia mí, que seguramente no lo sabes pero tu amigo últimamente ni me toca un pelo, por eso el otro día me pescaste cuando un amigo me estaba cojiendo, como tú me agradas y yo necesito, creo que está todo dicho no?
Qué más decir, si lo había dicho todo ella y claro como el agua, puesto blanco sobre negro, había mostrado todo el juego, exhibido las miserias de su vida conyugal, entendí que más que compensar un silencio cómplice estaba buscando al amigo para que le ayude a sobrellevar una pareja, que le pueda dar el sexo que Domingo le retacea por alguna razón que desconozco.
No esperó a que saliera de mi asombro me tomó de la mano y me llevó al dormitorio.
- Vamos, todo esto es tuyo – mientras deja caer el impermeable y se va delante de mí, subida en sus zapatos
de taco aguja, meneando su cintura, preludio de un concierto de deseos con vibrantes contrapunto de sexo en medio del atronador retumbar de la pasión.
Mis sentidos solo funcionan para tentar, sentir su carne, percibir las caricias que abandona en mí, aspirar el perfume de su piel húmeda, escuchar los gemidos de satisfacción, ver su cuerpo inclinado en adoración sobre el mío, gustar el sabor que extrae de mi verga. De pronto, es como si todo se hubiera borrado de mi mente, solo ella y estas instancias es lo más que puedo sentir, la razón no alcanza y la pasión se me desborda, tengo la sensación de que cada acto se vuelve puro, cada suspiro está cargado de sentimiento, cada minuto que transcurre son sesenta segundos más de permanencia en el paraíso. Puedo sentir que el mundo ha dejado de girar para nosotros.
Siento que habito el mejor de los mundos, un privilegiado del destino, siento que sus ojos se han apoderado totalmente de mi persona, que su mirada se torna diabólicamente centelleante y apasionada, lujuriosos sus labios, brasas ardientes sus caricias, me dejo peder en su intensa mamada de verga, cuando de pronto se corta ese momento de delirio y magia, deja de mamarme.
- Es el momento de sentirla dentro mío. Te sentí al borde de acabar, ¡te necesito acá! – señala su vagina.
Hábil como pocas pudo tomar conciencia y tener el control de suspender la sensual mamada en dos oportunidades cuando sintió que esta a punto de venirme en su boca por el delicioso contacto.
Consumida por la lujuria del momento, abandona el recato, afloja del abrazo y se tiende de espaldas, las piernas abiertas ofrecen el camino del desahogo carnal, su cofre de placeres está dispuesto, separa los labios vaginales hasta que asomó la deliciosa hendidura, tallada en nácar rosado, aguardando ser visitada.
Puedo escuchar el silencio, sin levantar la cabeza, dispuesto al sacrificio en la comunión carnal del sacerdote mientras me van ganando los impulsos de su ardiente naturaleza despertados en la inminencia del acto.
El osado sacerdote, se inclina complacido ante la ofrenda carnal, dispuesto al sacrificio. La extraordinaria sensualidad de la naturaleza hecha hembra para entregarse a satisfacción de los deseos del macho con increíble deleite, ya no quedan lugar para pensamiento, los hechos hablaron por sí mismos.
Entrada triunfal al cálido recinto lubricado de deseo, deslizando mi sexo en la urgencia pasional, de un solo golpe llegar al máximo que permiten los límites de los cuerpos, abrazo y gemido fueron los halagos recibidos en la entrada triunfal. Las bocas de cada quien se esconden en el cuello del otro, sentimos el fragor de la calentura que nos consume a fuego lento.
En este momento celebré la pausa que impuso cuando me sacó de su boca, de otro modo me habría impedido el disfrute prolongado que ahora estoy gozando.
Los pies casi enlazados en mi cintura le permiten elevar la pelvis, colaborar en la penetración intensa, los movimientos convulsivos, intensos y caóticos nos pierden en sus vericuetos pasionales, turban la razón y enrarecen los sentidos. Deambulamos en un mundo de sensualidad y lujuria, perdidos en la nebulosa de la intensidad y fragor del bombeo continuado dentro de su ardiente conchita.
De nada me sirvió desviar la concentración, la urgencia de la carne se impone perentoria y exige una reparación a tamaña calentura.
Raquel sabia en leer los gestos del macho, presiente que me está llegando el momento supremo, cuando la calentura turba la razón y todas la prevenciones.
- ¡No pares! ¡Sigue, sigue, fuerte…! ¡Acaba dentro… dentro mío!!!!
Sus palabras sonaron a trompetas de gloria, era el más maravilloso sonido que mi carne podía haber escuchado, dejarme ir dentro de ella era como entrar al séptimo cielo y tocarlo con las manos. – ¡Ah, ah, AHHH…..!
Fue lo más que pude decir cuando la copiosa acabada fluyó de mis entrañas para llenar las suyas. La abundante cantidad de esperma parecía estar en relación con la proporción de mi abstinencia y su ansiedad, fue el momento liberador de los deseos prolongados e intensos convertidos en una descarga efusiva.
- ¡Cómo vas?
Fue la pregunta que me surgió luego del delirio de la efusiva y copiosa venida dentro de ella.
- ¡Acabé! Fue cuando te venías dentro mío, esa leche caliente me arrastró el orgasmo.
- estaba tan… tan… no sé como decirlo… -Caliente dijo ella – Sí.. sí eso, tan caliente que mi propia
calentura me hizo perder el sentido de todo, solo podía estar en la leche que salía de mí…
Nos besamos, seguía enlazada a mi cintura, no quería que me saliera de ella, gustaba sentirme dentro, ajustado en su carne. Podía sentir los tardíos latidos de su orgasmo, sorprendente perfección en su técnica, presiona con mayor energía que antes la menguante rigidez del dardo de carne. No quería salirse, quería sentir la espada de mi carne envainada en su estuche sensual.
Calmos y disfrutando del clímax resultante, sin palabras, solo sentir, cada quien ensimismado disfrutamos ese instante de goce que deviene de un polvo tal exigente como el que acabamos de de vivir.
Raquel yacía boca abajo, viajando por el delirio del intenso orgasmo. Coloqué mis piernas a ambos lados de ella, ahorcajado sobre sus nalgas, mis manos se aferran convulsivamente a la almohada que ahora reposa bajo su vientre, mientras el cuerpo de la mujer se proyecta hacia delante y eleva sus caderas para ofrecérseme franca y sumisa.
La penetración fue gozada, más calma, pero tan intensa como la previa. Se prolonga en tiempo y espacio, todo va tomando ritmo y la calentura asciende por la espiral que nos lleva de lleno al fragor de metisaca intenso y convulsivo, se contraen sus labios, aprieta mi verga, técnica eficiente que exige concentración para no dejarme llevar por esa forma de cojerme. Porque es ella quien gobierna las acciones, quien está conduciendo mi calentura, levándome a sensaciones inéditas.
Se mueve y agita, siempre hice gala de prolongar por mucho tiempo mis relaciones sexuales, pero con ella se me han quemado los papeles, los tiempos se acortan, la acción de la hembra reclaman la eyaculación, apremian el deseo y acortan el tiempo. Puedo sentir como la esperma generada comienza a emprender el camino hacia la liberación, la siento fluir desde lo profundo de mis riñones, un tropel de emociones se encaminan hacia el destino final: el orgasmo.
- ¡Por Dios ¡Toma! ¡Toma! – exclamé.
La boca reseca, labios entreabiertos, visión nublada solo me permitía vislumbrar la silueta de la mujer que poseía y entregaba mi semen. Entre gemidos y gruñidos entrecortados acabé un verdadero torrente de espesa leche dentro de la concha de Raquel. Seguí apretando mis rodillas contra sus caderas, elevando mi cuerpo por sobre el de ella, entrando más en cada chorro de semen, disfrute en la abundante enlechada hasta el último estertor con la última gota de semen regado.
El guerrero descansa sobre el dorso de la hembra servida con el semen del macho, dos humanidades en el más puro y primitivo de los placeres, el sexo a pleno, total y sin reservas.
Nuevamente me pide seguir encima de ella, prolongando ese placer que siente cuando el hombre que la hace feliz se queda prolongando su propio goce, acompañando su orgasmo tardío pero igualmente satisfactorio.
El reloj dijo que habían transcurrido casi cuatro horas desde el inicio, nuestro reloj biológico indicaba otras sensaciones. La despedida tan solo fue un hasta mañana, dicho desde el vano de la puerta, cuando anudó el lazo del cinturón del impermeable, llevándose en su mirada la imagen del reposo del guerrero tan luego de una ardorosa batalla.
Después de este encuentro se sucedieron varios, casi todos los días de esa semana estuvieron agitados por los encuentros de sexo con Raquel, tampoco faltó probar como era hacerlo analmente.
En todos los encuentros siempre campeó la lujuria y el deseo como expresión de máxima, buscando sacar lo más y mejor de nuestras ganas puestas en función del placer compartido. Justamente en una de las últimas veces Raquel llegó con la alegría exultante y las ganas tan explícitas que me dijo:
- Luis, ahora es el momento de mi regalo. Bueno tengo dos… uno decirte que soy muy feliz y el otro te lo
voy a dar ahorita mismo.
Se colocó entre mis piernas, bajó los pantalones y sacó el miembro del boxer, arrodillada delante de mí, lo tomó en sus manos y comenzó a sacudirlo, despacio y sin dejar de mirarse en mis ojos, controlando cada gesto, cada gemido. Comenzó a mamarme, como siempre pero de otro modo, con otra intensidad, con otra concentración, con otro entusiasmo, de tal modo que prontito me llevó al límite de mi resistencia.
Apretaba por la base del pene para yugular y sofrenar la inminencia de la venida, técnica que repitió un par de veces hasta hacérseme insostenible, las manos tomando con fuerza sus cabellos le dicen cuánto.
Vuelve a mamar con renovado entusiasmo, sacude con intensidad y chupa con fruición, mis manos enredadas en sus cabellos atraen su cabeza para sostenerla ante la inminencia de lo previsible. Un bramido la previene, ella accede, sus ojos confirman que está dispuesta al recibirme, el final feliz se acerca…
- ¡Ahhhh! -Fue lo último que alcancé a pronunciar antes de venirme en su boca.
Raquel recibió la enlechada, la primera luego de dos días sin tocarla, copiosa y espesa. Comenzó a tragar uno tras otro los chorros que le inundaban la boca y resbalan garganta abajo. Mis gruñidos eran muestra evidente del glorioso disfrute que me proporciona venirme dentro de su boca, sigue chupando y apretando el miembro hasta que debe abrir la boca para no atragantarse y algo de leche se le escurre entre la comisura de sus labios.
Mis ocupaciones me tuvieron poco más de un mes fuera de la ciudad, ese mismo viernes compartimos la cena, llevé vino que traje del viaje y al momento de probarlo, el Domingo propuso un brindis, algo poco usual, entre la pareja había como un brillo de complicidad en sus miradas, un secreto privado tal vez?, develado en el levar de las copas… Luis, brinda con nosotros, por que… ¡vas a ser tío!
- ¿Cómo es eso?
- Pues como es casi siempre, Raquel está embarazada.
- Domingo la embocó por fin. – risas.
Momentos más tarde ella me daría un abrazote y beso, para coronar con un…
- ¡Gracias!, eres un gran tipo, vamos a ser padres y vos tío.
A buen entendedor…
Espero tu comentario y tus experiencias enriquecedoras para compartirlas.

Mi Fantasía Transexual

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El follamigo de Abella

Mi fantasía, 1ª parte

Me llamó Eneas, tengo 27 años. Ésta es mi fantasía en mi papel de Alicia: transformada para perder la virginidad femenina en manos de dos machos que me usen y humillen convertida en mujer.
Es miércoles a las 5pm, estoy llegando al motel. Estaciono el auto, tengo un vacío en el estómago y las manos me tiemblan de nervios. Sé que en el Bar del motel me están esperando Braulio y su hijo Rubén. Hace unas semanas los contacté por Internet y después de varias charlas e intercambios de fotos y fantasías, decidí que sean ellos quienes estrenen mi lado femenino.
Apago el auto, tomo la maleta con mis ropas femeninas y subo las escaleras rumbo a la recepción, las piernas también me tiemblan. Pido una habitación y pago en efectivo. Llego al Bar, sólo hay cuatro parejas, así que los identifico de inmediato. No me mintió Braulio, hombre maduro de 54 años, robusto y grueso sin llegar a ser gordo, un poco calvo, pero varonil; su hijo (o hijastro) unos 23 años, fuerte, no muy alto, con el pelo corto y cara de perverso. Me ven y me llaman. “Ven para acá Alicia, aunque te vistas de hombre sé que quieres nuestras vergas”, me grita el hijastro, para que todos lo oigan. Los pocos que están en el Bar me voltean a ver, me siento humillada y excitada. Me encanta darme cuenta que empiezo a pensar en mí en femenino y ya no en masculino.
Tomo asiento en la mesita con ellos y, sin siquiera saludarme, Braulio me dice “no te queremos ver así putita,… no nos gustas con tu ropa de hombre, sube a transformarte y avísanos cuando estés lista”. Me levanto y su hijo me da una palmada en las nalgas y, otra vez, en voz alta, me dice “ya quiero gozar de ese culito virgen” y todos lo oyen. Ya no me siento tan avergonzada, por el contrario siento que empiezo a entrar en mi papel de mujer que va a ser gozada por dos machos. Rubén me acompaña al cuarto para traerse la llave y que él y su padrastro suban sin problema cuando yo esté lista para ellos.
En el elevador Rubén me toma de la cintura, me da la vuelta y me aprieta contra una de las paredes, me desliza la mano por en medio de las piernas y me dice “pronto tu ano va a estar abierto y escurriendo semen”; toma mi mano y la jala para que toque su pene, le tallo la verga por encima del pantalón y le digo “hazme lo que quieras”. Me gusta que sea más bajito y joven que yo, me siento más dominada, usada y humillada.
Caminamos por un largo corredor, abro la puerta de la habitación y, antes de entrar al cuarto, otra vez le aprieto y acaricio la verga a Rubén por encima de la ropa. Cierro la puerta.
Vengo completamente depilada, pasé toda la tarde de ayer rasurándome, abro la maleta, guardo mi ropa de Eneas, y saco la ropa para transformarme en Alicia. Me unto de crema con brillantina generosamente, la piel con pequeños y coquetos cristales me ayuda a verme más femenina. Me pongo medias negras, con liguero, una pantaleta de encaje negro y rosa que levanta mis nalgas y me deja apretar muy bien mi pene para que no se vea. Un sostén también negro de encaje rosa que da forma a mis pechos y, claro, me pinto los labios. La peluca de pelo lacio hasta el hombro. Me maquillo de forma ligeramente escandalosa, para verme más femenina y “dispuesta”. Las pestañas postizas me encantan, me pongo las uñas de gel, aretes de imán, una pulsera y collar. Saco el lubricante y pongo unas gotas en mi ano. Me pongo los zapatos de tacón alto que Braulio me pidió en sus mensajes de texto cuando arreglábamos la cita. Estoy lista, les mando un mensaje por celular.
Pasan tres minutos que me parecen eternos y por fin la puerta se abre. Braulio, pasa primero, su hijo viene atrás. Me dicen “hola perrita, ¿lista para probar verga y tomar semen?”. No digo palabra, solo muevo la cabeza asintiendo.
Me toman de la mano, me hacen caminar y posar para ellos moviendo la cadera y abriéndome las nalgas. Mientras camino, Rubén se frota las manos y Braulio se pasa la lengua por los labios. Ellos también están listos para cogerme, sus erecciones se notan a través del pantalón. Me hacen arrodillarme frente a ellos y los dos sacan sus miembros, son buenas vergas, no muy grandes pero gruesas, las acaricio con las manos y Braulio lleva la suya a mi boca. Es mi primera verga. La recorro con mi lengua y la saboreo. Rubén es más impaciente, me doy cuenta que él va a ser quien me maltrate y humille más, y me gusta la idea.
Mientras tenía en mi boca la verga de Braulio, Rubén se ha quitado la ropa y está totalmente desnudo, me jala del pelo y me mete de un golpe su pene en la boca; siento que me ahogo pero Rubén no me suelta mientras me dice “come verga, come verga, putita de mierda”. Me toma del cuello y siento como su polla empieza a ponerse bien dura en mi boca, logro zafarme y me lleva a que le lama los güevos, lo obedezco sin titubear. Ya me siento lista para ser hembra, ya despertó totalmente la mujer que llevo dentro.
“Don Braulio”, porque así me pide que le diga mientras me toma del cuello, no ha perdido el tiempo y ya está totalmente desnudo también, se sienta en la cama y me arrodilla entre sus piernas, mientras me hace que le lama la verga desde abajo hasta su punta, que ya está sacando líquidos deliciosos. Rubén se acerca por atrás y me jala las piernas, quedo a gatas mamando la verga de Don Braulio, mientras Rubén me abre las nalgas. Las jala y las abre, me mete un dedo y me ensaliva. Yo sé lo que viene y mi pene tiene una erección de la excitación y succiono más fuerte la deliciosa herramienta de Don Braulio.
Rubén pone la punta de su miembro en la entrada de mi ano, mientras con sus manos me abre las nalgas todo lo que puede. “Ahora sí Alicia, te voy a partir en dos, no sabes cuantas puñetas me he hecho estos días pensando en ti”. “No”, dice Don Braulio, “esta hembrita es mía, su flor anal es para mí”. De mala gana Rubén obedece y me talla su verga contra las nalgas y mete su mano en mi brassier y me pellizca los pezones mientras me insulta y me dice cosas al oído sobre cómo me va a coger una vez que su padrastro me desvirgue.
Don Braulio se pone de pie, me levante y me dice, “ahora sí Alicia, tiempo de ser hembrita”. Me acuesta boca arriba en la cama y se coloca sobre mí. Me besa el cuello y me muerde los pezones. Abre mis piernas, le pide a Rubén lubricante y él se lo pasa. Echa lubricante en sus dedos, busca mi ano y empieza a meterlos lentamente. Me dedea poco a poco, mi ano se abre rápido, ya que desde esa mañana lo había estado dilatando con juguetes. Braulio se da cuenta que vengo lista y me dice “así me gusta, que vengas ya abiertita para que te la meta sin piedad”. Me asusto un poco con su comentario, y quiero cerrar las piernas, pero él con mano firme me las abre, dobla mis rodillas y se prepara para montarme.
Siento que su pene se coloca en mi ano y empieza a empujar, despacio, despacio, mientras me dice “tranquila, te va a gustar, yo tengo experiencia con putitas primerizas como tú”. Poco a poco siento como la cabeza de la verga entra y después el resto del tronco se desliza con más facilidad. Firme pero suavemente siento como los güevos de Don Braulio pegan en mis nalgas ¡Ya la tengo toda adentro! Braulio empieza entonces a moverse dentro de mi. Siento como mi cuerpo se abre para recibir ese pene y como el dolor empieza a dar paso a esa sensación que hasta ese momento sólo había gozado cuando te metes un vibrador grande que te llena totalmente.
Empiezo a gemir y mi pene a ponerse duro, Don Braulio se da cuenta y me dice, bueno hembrita, “ahora sí, se acabó el caballero, va a empezar a cogerte un macho”. En ese instante Rubén que ya está sobre la cama sujeta fuertemente mis brazos contra el colchón y Braulio empieza a darme verga con toda su fuerza. El dolor es intenso y Braulio me dice “ahora soy tu amo, toma verga, ábrete putita, recíbela hasta el fondo”. Cada embestida es como si un toro me atropellara, siento su verga hasta adentro. Rubén sin soltar mis muñecas me mete su verga en la boca y me dice “mámala, mámala”. Me tienen así unos minutos eternos, Don Braulio dándome duro ya con mis piernas en sus hombros y Rubén tomándome del cuello metiéndome su pene hasta el fondo de la garganta. Yo ya me abandono a ellos. Ahora soy su muñeca de trapo y pueden hacerme lo que quieran.
Don Braulio empieza a embestir más fuerte, siento que va a terminar y entonces se detiene. Es el turno de Rubén para penetrar mis entrañas. Rubén me pone a gatas, hace que incline la cabeza hasta pegarla al colchón para que mi culo esté más abierto y apuntando hacia arriba, y entonces de un solo empujón me la mete toda. Quiero gritar, pero sólo muerdo las sábanas. Me penetra sin piedad, la mete y la saca completita cada vez, y su pelvis golpea mis caderas. Luego me agarra de la cintura y me penetra frenéticamente jalándome hacia su pene. Lo siento sudar y sus gotas caer en mi espalda. Me insulta, me jala el pelo, y yo empiezo sin darme cuenta a balbucear “así, más, más duro, cógeme”. Rubén le dice, “ya ves papá, esto es lo que esta perra quiere, verga dura y ruda”.
Don Braulio se trepa en la cama, levanta mi cara, se pone frente a mí y empieza a cogerme por la boca. Mientras Rubén me da por atrás con toda su fuerza y su peso. Braulio abre mi boca, me sujeta de los dos lados de la cabeza y penetra mi boca como si fuera un hoyo más, “te gusta que te cojan por la boca perra, verdad”. Yo ya no puedo decir nada, mis sentidos están saturados. Rubén me da la vuelta y ahora con mis piernas en sus hombros bien en alto, me vuelve a penetrar, empiezo a sentir una sensación que me marea en el cuerpo y empiezo a sacudirme.
Rubén me sigue dando verga y Braulio se coloca al lado de su hijo y empiezan a tomar turnos. Rubén me da una, dos, tres veces, y le pasa mis piernas a Don Braulio para que haga lo mismo con mis nalgas y mi culo. Me tiene a sí un buen rato, haciendo competencia entre ellos para ver quien me da más duro y quien me deja el ano más abierto después de cada “bombeada”. Me la meten a placer por turnos y luego entre los dos me levantan más las piernas casi doblándome en dos para ver que tan dilatado está mi ano.
Así, en esa competencia por partirme en dos, siento que mi cuerpo convulsiona y Rubén me da más duro y más rápido y me hace terminar a base de pura penetración. Mi semen me cae en mi propio pecho y yo me siento entre ondas de placer y confusión. Don Braulio dice “mira esta hembra sí goza la verga; sabe venirse con puro tubo por el culo”. Rubén me embarra mi propio semen en la cara y me obliga a probarlo, yo lo lamo de sus manos y le digo “lo que quieras, lo que tú ordenes” y le chupo los dedos.
Ahora me bajan de la cama, me jalan, porque ya no puedo ponerme de pie, mis piernas no responden. Ponen mi cabeza en el piso alfombrado y mis nalgas recargándose en el filo de la cama. Así, con las nalgas y el ano al aire y yo recargado con mi cabeza y hombros en el piso, empieza de nuevo la sesión de penetración. Pero esta vez alternan entre mi boca y mi ano. Braulio me penetra y luego me lleva directo su pene a la boca, yo lo limpio con desesperación. Esas vergas me tienen hipnotizada. Siento que estoy viviendo todas mis fantasías al mismo tiempo y no quiero que paren.
Yo no puedo hablar, solo gemir y decir “más, más”, decir sí a lo que me pidan. Me penetran y llevan su pene a mi boca, de mi ano directo a mis labios y yo sólo obedezco. Soy de ellos. Su juguete, un pedazo de carne al que pueden torcer o doblar como quieran. Del ano a mi boca y de mi boca al ano, lo disfruto. De pronto siento como Don Braulio empieza a meter un dedo en mi culo, luego dos, tres… cuatro. Y le dice a Rubén “está lista la muchacha, o diríamos la hembra en celo, porque de verdad que ha comido verga como las grandes”.
No entiendo para que dicen que ya estoy lista, pero no me importa.
Me cargan entre los dos y me suben a la cama. Don Braulio se acuesta boca arriba, y me pide que lo monte. Lo monto con su verga bien metida en mi ano. Lo cabalgo unos segundos mientras el aprieta mis nalgas y Rubén de pie, también arriba de la cama, me mete la verga en la boca. Estamos así unos 10 bombeos y Rubén se coloca atrás de mí. Siento como empieza a rozar mi espalda con su verga y la dirige hacia mi ano, que para ese momento ya es un agujero que recibe penetraciones sin resistencia. Entre el placer y el cansancio me doy cuenta de lo que va a pasar: ¡Me van a hacer una doble penetración anal!
Empiezo a sentir como el pene de Rubén busca entrar en mi ano junto con el de Don Braulio, y en vez de resistirme, sólo abrazo fuerte a don Braulio, me pego su cuello, como buscando fuerzas. Al estar abrazando a don Braulio me doy cuenta que le he manchado el cuello con rimel y maquillaje. Levanto la vista y el espejo de la cabecera de la cama me da una imagen maravillosa: Yo con el pelo todo revuelto, las medias rasgadas, la cara con restos de semen, el maquillaje corrido y al fondo mis nalgas abiertas por las manos de Rubén y su pene buscando convertirse en una verga que se junte con la de Don Braulio y me abra en dos. Empieza la doble penetración anal y el dolor y el placer me desquician, siento como el pene de Rubén se endurece y se une al de Don Braulio y empiezan a bombearme sin compasión. La sensación es enloquecedora, me muerdo la mano y la almohada para que mi grito no se escuche en todo el motel. Siento que desfallezco, todo da vueltas.
Entre nubes y momentos de semiinconsciencia siento como me siguen bombeando, como Rubén me mete sus dedos, como me bajan a la alfombra y me cogen como quieren. Todo es borroso. Me llevan al sillón, Rubén se sienta y a mí me sientan sobre la verga de Rubén y don Braulio me embiste de frente, con mis piernas en sus hombros, dándome una nueva sesión de doble anal que me parece eterna. Al final Rubén me abraza y me levanta mientras su pene me parte en dos. Don Braulio me pone a gatas y me da con furia mientras me dice “come tubo, perra golosa”. Ya no siento nada, su pene se desliza dentro de mí, pero mi ano ya no lo aprieta, estoy abierta totalmente. Todo es confuso y delicioso. Ya perdí la noción del tiempo.
La conciencia regresa a mí cuando me llevan a la regadera y el agua tibia cae en mi cuerpo, apenas abro los ojos, cuando siento que me secan bruscamente con una toalla. Estoy hincada en la regadera con las medias y mi sostén, y entonces empieza esa deliciosa lluvia de semen en la cara. Primero Rubén que me llena los labios y me unta su semen en los parpados. Luego Don Braulio que me hace poner las manos como si fuera a recibir una bendición y vacía su leche en mis palmas para luego pedirme que me unte su semen en la cara y el pecho. Lo obedezco sin titubear. Han terminado conmigo.
Don Braulio me da un beso volado y se despide diciéndome “ya eres una mujer bien puta, hoy te graduaste de zorra”. Rubén me pone su pene flácido en la boca y me dice “bésala porque esta verga ahora es tu nuevo amo” y me dice, “de verdad que aguantas tubo, ya te compartiré con mis amigos”.
Se visten y salen cerrando la puerta. Oigo sus carcajadas y voces estridentes en el pasillo. Me quedo así en la regadera exhausta, con el ano abierto de par en par, las piernas doloridas, la cara llena de semen y los labios con sabor a hombre. Sonrío, ya soy una hembra.

Mi fantasía, 2ª parte

“Toma perra, toma toda mi verga”, me decía Rubén mientras me tenía hincada en la alfombra con las manos atadas a la pata de la cama y me dejaba ir todo su miembro de un solo golpe cada vez que entraba en mi ano. Yo estaba bañada en sudor, con las medias estiradas, el pelo desordenado y el rimel escurriendo por mi ojos, completamente sometida a este joven, unos 5 años menor que yo, más bajo en estatura, alguien a quien en la calle en mi vida normal no hubiera volteado ni a ver, pero que en mi vida paralela me había ordenado que me transformara de Eneas, el heterosexual de día, a Alicia, la putita travesti de closet que él trataba como juguete.
Rubén y su padrastro Braulio, me habían estrenado como hembra hacía unas 3 semanas. Me habían cogido tan fuerte que, a pesar de haber sido lo que yo quería y había fantaseado toda mi vida, es decir, que en mi primera experiencia como mujercita fuera humillada y ultrajada, usada por dos machos; la verdad es que me había quedado un poco temerosa de repetir algo tan fuerte. Por esa razón, había decidido no volver a buscar a Braulio ni a su hijastro por un tiempo.
Sin embargo, eventualmente sucumbí a la tentación. Marque al celular de Don Braulio varias veces (me encanta decirle Don Braulio, lo siento más varonil de su parte y más femenino y sumiso de la mía), pero no me contestaba. Marque varias veces a lo largo de dos días y por fin alguien me contestó, era su hijastro. “Hola, quién habla…” se escuchó en el teléfono “soy yo, Alicia..” dije con voz temerosa y afeminada… “hola putita” me dijo “¿cómo has estado?… ya te habías tardado… ¿ya se te curó el culo de la cogida que te pusimos?…” No le contesté… le dije “¿está tu padre por ahí?”… al parecer le molestó mi pregunta porque me dijo… “sí, pero no te lo voy a pasar, me debes una cogida a mí y sólo a mí…” Yo estaba pensando en colgar cuando Don Braulio tomó el teléfono… “hola Eneas me dijo… ¿ya otra vez quieres ser Alicia?” Me preguntó… “Sí Don Braulio” le contesté” con la voz más sumisa que pude hacer… “Pues si quieres probar verga de nuevo, primero tendrás que cumplirle el caprichito a mi hijo..” me dijo y me colgó.
Lo pensé un par de horas y marqué. Rubén me contestó y me dijo, “ya viste, puede más tu calentura que tu orgullo” y procedió a darme sus instrucciones. Me ordenó que fuera completamente rasurada, ni un solo vello me dijo… “No quiero que lleves peluca ni joyas como la otra vez, sólo quiero que te pintes los labios y los ojos; no quiero sostén, para poder jalar y torturar tus pezones… lleva sólo medias de encaje con liguero, no quiero que lleves pantaleta, quiero ver tu pene moviéndose de un lado al otro mientras mi verga te parte en dos”.
Dos días después estaba yo en el cuarto del motel esperándolo, con mi liguero y medias como única ropa, los labios de rojo oscuro, los ojos maquillados y las pestañas alargadas, totalmente rasurada. Recibí un mensaje por celular: “ya llegué al hotel, cuál es el número de cuarto? Atte. Tu macho”… le contesté “107”. Esperé unos minutos y Rubén tocó a la puerta. Venía sólo, con jeans y playera blanca, traía una bolsa negra con una botella de lubricante. Entró al cuarto, cerró la puerta y en el pasillo de entrada me tomó del cuello, me dio la vuelta, me aplastó contra la pared y me abrió las piernas por atrás. Me dio unas nalgadas, con sus manos rasposas me acarició el pecho y me apretó los pezones muy fuerte. Para mi sorpresa desde atrás de mis nalgas deslizó su brazo y agarró también mi miembro y me lo apretó mientras me decía al oído “pobre pito de puta, que hoy sólo se va a mover de un lado al otro mientras la verga de tu macho te abre el ano en canal”. Cuando terminó de manosearme contra la pared yo ya estaba a mil, pidiendo que este joven arrogante me hiciera lo que quisiera.
Se quitó el pantalón y se sentó en la orilla de la cama, me hizo ir gateando hacia él y empecé a mamar su miembro, que no era muy largo, pero sí grueso. Me dijo que le lamiera muy bien los güevos y que recorriera su verga desde la base hasta la punta. Yo seguí sus órdenes y empecé a succionar su verga. Me tuvo así unos diez minutos, a veces él relajado tirado de espaldas en la cama y a veces tomándome del cabello y metiéndome su verga bien hondo mientras me insultaba y recordaba que era su juguete.
De pronto, para mí sorpresa, llamó a la recepción del motel y pidió que le subieran una bebida, yo intenté protestar o preguntar qué haría yo cuando llegaran, él sólo llevo su dedo a la boca y me dijo “silencio, sigue mamándome la verga”.
Yo seguí lamiendo su pene y su cuerpo, luego me pidió que subiera a la cama, así mientras yo mamaba su verga el empezó a meter sus dedos en mi ano. Tocaron a la puerta, yo quise esconderme en el baño, pero el presionó mi cabeza fuerte contra su pene que estaba dentro de mi boca y me dijo “tú sigue comiendo verga, quiero que vean que puta desvergonzada eres”.
“Pase” dijo Braulio “la puerta no tiene seguro”. Entró un joven con una charola y de entrada al vernos dijo “perdón, le dejo si quiere todo afuera” con voz apenada. Rubén le contestó “no, hombre, pasa, a esta perra que tengo aquí no le molesta que la vean mientras atiende a su macho”. En ese momento entendí por qué el maldito de Rubén me había pedido que no llevara peluca ni me transformara mucho, y también por qué había pedido que no llevara pantaleta para que mi pene no se pudiera esconder. El desgraciado había planeado esta situación y quería que el camarero se diera cuenta que este jovencito tenía a un hombre transformadito en su puta, su perra, rogándole que lo cogieran, además si este chavo me veía salir del hotel sin duda podría reconocerme. Así, hundí mi cabeza y lamí más fuerte con vergüenza y excitación.
Sin embargo, Rubén fue todavía más atrevido y le dijo al chavo, que debe haber sido de su edad “qué onda cuate, se te antoja que te la chupe un poco”… el joven titubeo y luego dijo “pues no estaría mal”. Yo quería salir corriendo, pero en ese instante Rubén me tomó del cabello y jalándome fuerte me dijo “ya oíste, párate y posa para nosotros y luego se la mamas”. Me pusieron de pie y tuve que posar para ellos, caminando moviendo la cadera, agachándome para mostrar las nalgas. Incluso me hicieron masturbarme para ellos acariciándome el pene con las manos, mientras tenía los muslos colgando de los descansabrazos de un sillón y ellos me insultaban.
Para mi vergüenza a lo largo de toda esa sesión humillante mi pene estaba bien erecto y listo para estallar. Cuando se aburrieron de burlarse así, el jovencito se acercó, abrió su pantalón y me hizo que le mamara la verga. Yo no opuse resistencia, estaba entre excitada y resignada. Empecé a mamar y pronto, en unos segundos, sentí su leche vaciándose en mi boca, intenté alejarme, pero me hizo tragar todo. Cuando se aseguró que había lamido todo y me hizo limpiar su miembro, se subió el pantalón y le dijo a Rubén, “que buena hembra tienes aquí”. Rubén no dejaba de aplaudir y reírse.
En cuanto se fue el joven, Rubén fue al baño, tomó una toalla y la rompió a lo largo, haciendo una especie de cuerda y con ella ató mis manos y me hizo tirarme en la alfombra para amarrar mis dos manos a una de las patas de la cama. Cuando ya estuve bien amarrada me dijo “levanta las rodillas”. Así con la cara pegada al piso, las manos atadas, las rodillas abiertas y el culo levantado en el aire, sentí como Rubén abrió mis nalgas y empezó a aplicarme lubricante. Pronto sentí su pene duro tallándome la espalda y sin previo aviso me dejó ir toda su verga de un golpe. Yo grité, pero el bombeo de la verga era tan fuerte y rápido que pronto preferí morderme los labios. Fue increíble, Rubén me estaba dando tan duro y tan rápido que no podía ni siquiera hablar sin que mis palabras fueran entrecortadas, yo berreaba de dolor y de placer.
Se detuvo un momento y yo ya tenía mi ano muy abierto, entonces sentí como vaciaba lubricante dentro de mi recto, que estaba abierto de par en par y empezó a meter su mano. Dos, tres y hasta cuatro dedos, me metía casi toda su mano sin piedad, movía sus dedos adentro y yo estaba desquiciada de la sensación que era muy intensa. Mi pene estaba erecto y con su otra mano Rubén lo tomó y empezó a masturbarme, fue brusco pero me hizo terminar en unos segundos.
Se me corrió el rimel y mi pelo estaba todo desordenado. Después de eso, volvió a penetrarme más fuerte y mientras tenía su verga adentro, también metía algunos dedos de su mano. Yo sentía que en cualquier momento me iba a partir en dos. Así me tuvo un largo rato, con su verga y sus dedos entrando en mi ano al mismo tiempo, dilatando mi esfínter al máximo, yo mordía la alfombra y las lágrimas de dolor y disfrute corrían por mis mejillas. De pronto empecé a sentir que Rubén jadeada y en un instante sentí su leche derramándose en mis intestinos, terminó dentro de mí y se quedó quieto mientras su verga se ponía flácida. Poco a poco su miembro se salió de mi ano y entonces me dio una nalgada y me dijo, “listo, yo ya acabé contigo, ahora sí ya puedes pedirle a mi padre que te atendamos juntos”.
Me dejó amarrada, empapada en sudor y me dejé caer completamente en el piso. Sentía mis nalgas arder de tantos manazos que me había dado, mi ano lo sentía abierto completamente. Me imagino que dormité un poco, porque de pronto Rubén me dijo “ya me voy”, y se veía que se había dado un regaderazo. Me dio una nalgada final, me lanzó una mirada burlona y me dijo “Hay Eneas, de verdad que eres una gran perra, de verdad que la verga es lo tuyo, eres un buen juguete sexual… mi travesti Alicia”. Caminó hacia la puerta y salió del cuarto. Yo me decidí a quedarme así un rato tirada en la alfombra para disfrutar y saborear todo el ultraje del que acababa de ser objeto.
Entre sueños oí que tocaban la puerta y cuando desperté vi que estaban entrando al cuarto el camarero que hacia un rato había terminado en mi boca, pero esta vez traía un amigo, los dos estaban asombrados de verme con las medias de encaje negras llenas de lubricante y salpicadas de semen, al tiempo que de mi ano la leche de Rubén seguía escurriendo y se goteaba hacia mis nalgas rasguñadas.
Yo me sentía tan puta y sucia que los voltee a ver y les dije “¿que nunca habían visto a una putita bien cogida?”. Los dos jóvenes se acercaron y se les veía entre tímidos y decididos y me dijeron “te queremos coger… los dos”. Yo no dije nada, me solté las manos, me puse de pie. Los dos deberían medir 1.60 metros, delgados, yo con mi 1.80 de estatura los veía para abajo. Se veía que no sabían qué hacer, así que me acosté boca arriba en la cama, levante mis piernas al aire mostrándoles mis nalgas y mi ano dilatado y les dije “vengan, cójanme, soy suya”.
El primero se subió a la cama con su pene ya bien erecto y de tamaño mediano, puso mis piernas en sus hombros, buscó mi ano y empezó a bombearme. La sensación era deliciosa, mi ano estaba tan dilatado y lleno de lubricantes y fluidos que disfrutaba cada penetración al máximo. El otro también se subió a la cama y mientras su amigo me penetraba me llevó su pene a la boca. Me lo puso enfrente y yo le lamía los güevos y la cabeza de su verga, mientras con mi mano acariciaba su tronco. El que me penetraba pronto empezó a jadear y su amigo le dijo “no te vayas a venir adentro de este travesti, porque yo también me la quiero coger”, el amigo se salió y terminó encima de mí. Fue una gran eyaculación, me salpicó hasta la cara y me embarré con mis manos su semen en todo mi abdomen y pecho, nunca había visto tanto semen salir al mismo tiempo.
El otro sacó su pene de mi boca, me dio la vuelta, me puso en cuatro patas y me empezó a penetrar. Este jovencito era más rudo, me daba fuerte y me jalaba el pelo. La sensación de nuevo era muy rica, estaba descubriendo que no hay nada mejor que coger después de que te han reventado el culo, todo se deslizaba tan rico. Me cambiaron de posición, el que me estaba penetrando se puso boca arriba en la cama y me dijo “móntame princesa”, me encantó que me dijera “princesa” y me monté enseguida encima de él, me puse en cuclillas y él me daba hasta el fondo. Después de unos minutos de estarlo cabalgando me dijo “ya voy a acabar, pon tu boca mi amor”, saque su pene de mi ano y me lo llevé a la boca y recibí una buena descarga de leche en mis labios. Me gustó mucho que me dijera “mi amor” y de premio le lamí bien su verga y sus testículos hasta que quedaron limpiecitos. Seguí lamiendo su miembro hasta que estuvo totalmente flácido entre mis manos. Tan pronto acabaron los dos se pusieron la ropa y se fueron sin decir nada, ni sus nombres supe, ni ellos preguntaron mi nombre de mujer.
Era increíble, era apenas mi segunda sesión transformada en mujer como travesti de closet y ya había probado el semen de 4 hombres: Don Braulio, Rubén y ahora estos dos jóvenes meseros del motel.
Me vi al espejo, mi cuerpo estaba lleno de magullones, los muslos rojos, la cara llena de rimel escurrido, el ano abierto como un túnel… me metí a bañar y en la regadera me masturbé pensando en todo lo que me habían hecho. Bajé al estacionamiento, vi los muchachos en el vestidor del motel, me dio un poco de vergüenza, aceleré el paso y me fui a casa.
Mi fantasía, 3ª parte
Una semana después del encuentro con Braulio, un miércoles a media mañana, recibí un mensaje de texto en el celular: “Eneas… o mejor dicho Alicia, como ya le cumpliste el caprichito a mi hijo de dejarlo que te ultrajara a su antojo, ahora sí tienes derecho a volver a disfrutar de mi pene, márcame, tu amo, Braulio”. Enseguida le marqué. “Don Braulio” (como me gustaba decirle al hombre que me hizo mujer por primera vez)…“Don Braulio, cómo está” le dije con la voz más suave que pude “dígame en qué puedo complacerlo”…. “Hola mi mujercita con pene”… me contestó… “ya quiero gozarte de nuevo… además tengo un gran plan para ti… te voy a mandar una dirección… es la de mi taller mecánico… te espero ahí pasado mañana a las 6pm, sin falta, más te vale que estés ahí o nunca más probaras mi leche en tu boca… no te preocupes por la ropa para que te transformes… yo ya te compré ropita de puta”… “ahí estaré Don Braulio”… le respondí”… “ven lubricada y dilatada… te vamos a partir en dos… ahora sí sabrás lo que es ser cogida”… “pero… Don Braulio…” titubeé “es una orden zorrita!!!”, me dijo subiendo la voz y colgó.

Me quedé temblando, en parte por excitación en parte por miedo. Don Braulio (ver relatos previos) y su hijo Rubén realmente me habían sometido a sesiones brutales de penetración anal, así que no imaginaba que sería para ellos “una verdadera cogida”. Esa noche no dormí, en parte por inquietud y temor, en parte masturbándome pensando en lo que me esperaba.
El viernes a las 5.50pm estaba ahí puntualita, efectivamente era un taller mecánico clásico: cortina de metal cerrada, color amarillo y negro, con su anuncio de Bardahl en la entrada. Me estacioné a dos cuadras, para que no vieran mi auto, lo que después resultó ser un error. Me bajé, llevaba jeans y una camisa polo de manga corta, iba vestido como el heterosexual que soy de día. Toqué una puerta de metal algo oxidada que parecía la entrada de servicio. Esperé unos segundo y me abrieron. Rubén abrió la puerta y me dijo “mírala puntualita”, me agarró del cuello, me obligó a agacharme y darle un beso a su pene por encima de su pantalón, mientras me decía “ya te está mi esperando mi miembro bien tieso para seguirte haciendo más grande el ano”. Después de tenerme unos segundos besando su miembro por encima de su pantalón, me hizo pasar al fondo del taller, que era una bodega mediana con herramientas en las paredes, una mesa de trabajo y el centro completamente despejado y de cemento. Ahí estaban ya Don Braulio y dos hombres más, igual que él, de entre 40 o 50 años, fuertes, no muy atléticos, pero varoniles. Uno, Ricardo, era casi de mi estatura, yo diría 1.80 metros un poco llenito, medio calvo igual que Braulio, con una pancita acorde a la edad. El otro más bajito, Tony, 1.70 más regordete pero con brazos muy fuertes y dedos y manos muy gruesas. Todos se veían sudorosos y de profesión similar a la de Braulio y su hijo.
Sin embargo, lo que más me hizo brincar el corazón fue que en el centro de la bodega, estaba Lucrecia, una chica delgada, de unos 25 años, de piel muy blanca. Estaba hincada con tan sólo una pantaleta de encaje negro y un sostén similar. Estaba masturbándose mientras los demás la veían y le decían “así zorrita, suéltate, ya todos te hemos probado y sabemos lo que te gusta”. Me sentí avergonzado y excitado de que hubiera una mujer ahí. Avergonzado porque era la primera vez que aparecería como travesti ante una mujer, y excitado por lo que podía hacerse con su vagina y mi ano en manos de cuatro machos rudos como los que se estaban preparando para disfrutarnos.
Al verme llegar Don Braulio grito “por fin señores, ya todos sabemos que Lucrecia va a ser el plato principal, pero aquí Eneas… perdón Alicia (dijo con tono burlón)… va a ser el postre… un postre mixto hombre y mujer… que sólo tiene un agujero, pero se lo vamos a dejar bien grande”… dicho eso me señaló una puerta pequeña al fondo de la bodega y me dijo en voz baja “ve y cámbiate perrita… allá está tu ropa para esta ocasión”.
Atravesé la bodega entre la mirada de Rubén, Ricardo y Tony. Entré al cuartito y ahí encontré lápiz labial, maquillaje para los ojos, unos aretes de presión y, la pieza principal de mi vestuario: un mallón de lencería, de cuerpo entero y encaje blanco. Había en el fondo del cuartito un espejo viejo y roto puesto como vestidor. Me puse el mallón de encaje que me cubría las piernas, de manga larga, sólo con aberturas en la posición de los senos y en la entrepierna, lo que dejaba abierto el acceso a mi ano para lo que vendría esa noche, y a mi pene que estaba erecto a más no poder. Una botella de lubricante estaba también al lado del espejo con una nota que decía “putita lubricada, vale por dos”.
Pensé que todos esperarían mi salida para iniciar, y que me recibirían con la excitante sesión de insultos y amenazas de ultraje, pero no fue así. Estaba poniéndome los aretes de presión cuando empecé a escuchar gemidos femeninos y gritos de… “más, dale más, pártela en dos… déjasela ir hasta el fondo”. Salí del cuarto completamente transformada en Alicia y me encontré con el espectáculo de Don Braulio acostado boca arriba en el piso de la bodega, mientras los otros tres sostenían a Lucrecia en el aire, con las piernas abiertas y la bajaban poco a poco sobre la verga de su macho. La subían y bajaban completamente, manoseándole los senos, que ya estaban rojos de tantos apretones y llevando la verga de Don Braulio directo hasta sus nalgas y el fondo de sus entrañas. Lucrecia se veía gozando y sufriendo de una penetración en la que ella no podía definir ni ritmo ni profundidad. Era una muñeca de trapo en manos de 4 gorilas.
Yo estaba disfrutando la escena cuando Tony me dijo… “por fin ya esta aquí nuestra mujercita de un solo agujero… ven acá puta y lámenos las vergas”… Así, mientras ellos seguían subiendo y bajando a Lucrecia sobre la verga de Braulio, yo empecé a lamer su penes. Iba de uno a otro, lamiendo bien sus testículos y limpiando los fluidos que les escurrían de las cabezas de sus vergas duras y brillosas. De pronto pararon y nos dijeron “ahora unos besos de nuestras zorras”… Lucrecia se acercó a besarme y yo le correspondí. Fue una sensación increíble porque me sentí mujer besando a otra mujer, una lesbiana hecha y derecha. Mientras nos besábamos Rubén y Ricardo metían sus penes entre nuestras bocas y los lamíamos y chupábamos, cruzando nuestras lenguas con sus miembros e intercambiando fluidos. Tony y Don Braulio, mientras tanto empezaron a introducir sus dedos en nuestros orificios sexuales. En mi caso metían sus dedos en mi ano y a Lucrecia le reventaban la vagina con dos o tres dedos de cada mano al mismo tiempo. Se veía que mi compañera ya estaba bien entrenada, porque su cara era de enorme placer. Así estuvimos un rato, nos cambiaban de pene, llegaban profundo a nuestras gargantas, nos tomaban de la cabeza y nos cogían por la boca. A veces tenía dos penes al mismo tiempo en los labios, a veces lamía testículos mientras Lucrecia lamía troncos, mientras seguían penetrando con sus dedos nuestros orificios.
“Ahora es momento de volver a coger” dijo Ricardo, y puso Lucrecia boca arriba con las piernas al aire, Rubén me puso a mí al lado de ella, yo viendo hacia un lado y ella hacia otro, de tal forma que nuestras bocas podían besarse. Primero fue el turno de Lucrecia, Ricardo empezó a bombearla sin piedad, la veía sacudirse con cada penetración, Rubén levanto también mis piernas, las puso en sus hombros y empezó a penetrar mi ano, con su estilo rudo y sin piedad. Yo empecé a gemir y todos me decían “eso, gime mujercita, para que veas lo que es ser verdadera hembra”. Mientras nos cogían, Braulio y Tony ponían sus penes en nuestras bocas, así Lucrecia y yo nos besábamos mientras les hacíamos sexo oral. Tomaron turnos, y pronto los cuatro, Braulio, Rubén, Tony y Ricardo ya nos habían penetrado a las dos. Cada vez que dejaban de penetrar a Lucrecia llevaban su pene a mi boca para que les limpiara la verga de fluidos, y cada vez que dejaban de bombearme a mí, me hacían también limpiarles bien el pene para “no ensuciar” a su hembrita que era el plato fuerte. Luego pusieron a Lucrecia a gatas y a mí hincada a su lado, con mi boca cerca de su vagina y su ano, de esa forma terminaban de penetrarla por la vagina y yo de inmediato limpiada sus miembros. Rápidamente se prendieron y a Lucrecia le tocó el inicio de su sesión anal, la penetraban por el ano y yo bien pegadita a su hoyito trasero limpiaba las vergas de nuestros machos cada vez que salían de sus intestinos. Era muy excitante y Lucrecia tenía orgasmo tras orgasmo, mismos que yo limpiaba con frenesí.
Luego fue el turno de una doble penetración para mi compañera, y mientras dos de ellos la penetraban, a mí me dieron el trabajo de lamer y chupar los pitos de los dos que esperaban su turno. A Lucrecia la debieron estar cogiendo en doble penetración unos 20 minutos, en todas las posiciones imaginables, mientras yo era como Rubén me gritaba “una maquina chupa vergas para que a la verdadera hembrita no se le enfriarán los fierros que la violaban”. Lucrecia estaba bañada en sudor, con la vagina roja de tanto roce y el ano completamente dilatado, a veces cuando ella pedía un descanso, yo tenía que mamar las cuatro vergas de estos gorilas para que no dejaran de estar bien duras, y luego lamer la vagina y el ano de mi compañera para ayudarla a volverse a lubricar. Cuando ella recobró el aliento, de nuevo Don Braulio se tendió en el piso y ella lo montó, Tony le llegaba por la espalda y la penetraba por el ano y Rubén le metía su verga en la boca mientras Don Braulio tenía su vagina. Luego, Ricardo me subió a la mesa del taller y puso mis piernas en sus hombros y me empezó a dar sin piedad. Ricardo tenía una verga muy larga, aunque no muy gruesa, que me llegaba muy profundo, y cuando intentaba detenerlo para que no me la metiera toda, lo único que conseguía era que me abofeteara y me diera todavía más fuerte y abriera más mis nalgas para metérmela más hondo.
De nuevo tomaron turnos, pero esta vez conmigo, y cada uno de ellos me violó en esa mesa, a veces con mis piernas en sus hombros a veces yo paradita con los codos recargados en la mesa y ellos dándome por atrás. Así estuvieron un rato hasta que dijeron “hora de despachar el plato fuerte”. Entonces pusieron a Lucrecia boca arriba en el piso, le abrieron las piernas y empezaron a bañarla con sus eyaculaciones. Me hicieron arrodillarme frente a ella y untar todo el semen sobre su cuerpo, como si fuera crema bronceadora. Lucrecia disfrutaba con mis manos frotándole semen por todo el cuerpo y me dijo “bien hecho Alicia, vas a ser buena compañera y asistente”… Se paró, entró al cuartito y salió en unos segundos con unos pantalones y una sudadera deportiva. Caminó hacia la puerta del taller, la abrió y me dijo “bye perrita de ano abierto”. Yo en eso momento intenté pararme e ir también por mi ropa, pero Braulio me sujeto y me dijo “tú te quedas, ya se fue el plato principal… ahora queremos el postre”… Lucrecia vio todo desde la puerta y me dijo “suerte, la vas a necesitar, yo que tu iba por más lubricante…” me lanzó una mirada burlona y se fue.
Apenas Lucrecia cerró la puerta, los cuatro machos se pusieron frente a mí, cada uno con su verga recién deslechada y Rubén me dijo “lámelas todas hasta que se paren de nuevo”. Quería huir, pero también quería ser su postre, así que de nuevo empecé a chupar esas vergas que ahora olían y sabían a sexo más fuerte que nunca. Rubén fue el primero en tenerla dura por segunda ocasión y me puso rápidamente en cuatro patas y empezó a penetrarme, mientras yo seguía lamiendo a los demás. Cuando los otros ya se habían recuperado, entonces Braulio abrió una gaveta del taller y sacó una lata de lubricante y la vacío en mis nalgas y mi ano, ardía un poco pero me dijo “créeme que para lo que sigue, vas a agradecer que te aceite como máquina… porque ahora sí te vamos a medir el aceite a fondo…” todos se rieron y yo sólo cerré los ojos.
En un segundo Braulio, Rubén y Ricardo me levantaron en el aire, con las piernas abiertas, como le habían hecho con Lucrecia al principio de la sesión, y Tony se tiró en el piso y me bajaron sobre su verga, me entraba muy profundo. Sin piedad alguna me subían despacio sacándome el miembro de Tony poco a poco y me dejaban caer de un solo golpe. Yo sentía como mis intestinos eran penetrados y violados sin compasión, y lo peor era que lo estaba disfrutando y gemía de placer como la mujercita en la que estos cuatro brutos me estaban transformando. Los cuatro de nuevo hicieron turnos en el piso recibiendo mis nalgas, y los cuatro me penetraron en esa posición que tanto vi gozar a Lucrecia, mientras yo me sentía una muñeca de trapo en sus garras. Luego uno de ellos se sentó en la mesa del taller y llevó mi boca a su pene, mientras los otros tres hacían fila para abrirme el ano y las nalgas por atrás. Me pusieron en todas las posiciones que se les antojó, me hacían sentarme encima de uno de ellos, mientras los otros me ahogan con sus vergas en la boca, me ponían de rodillas y mientras uno me cogía por atrás los otros me daban de nalgadas o me jalaban los pezones. Así fui a acabar montando de nuevo a Tony y en ese momento Rubén y Braulio agarraron mis piernas y le dijeron a Ricardo “hora de la doble penetración de esta perrita”. Yo, que ya sabía que mi sesión no terminaría sin una dosis de doble penetración anal, apreté los dientes y me prepare a recibir la segunda verga en el culo. Ricardo pidió ser el primero, entró de un golpe, quise llorar, pero pronto pasó el dolor y de nuevo me invadió una sensación desquiciante de placer que quería volverme loca. Sentía que era irreal y todo daba vueltas, no quería que pararan. Ricardo se salió y fue el turno de Rubén, que no tuvo piedad y sumando su pene al de Tony me abrió el ano de par en par. Ya tenía el ano tan abierto que cuando dejaban de hacerme la doble penetración ya no sentía el pene de Tony que seguía dentro de mí. Luego fue el turno de Don Braulio, que me daba tubo súper fuerte y me jalaba el pelo.
La doble penetración anal cambió de posición, ahora dos de ellos se tiraron en el piso, uno encontrado con las piernas del otro, de tal forma que sus penes coincidieran como una gran verga doble y los otros dos me cargaban y daban de sentones sobre los dos penes que me taladraban las entrañas. Eran tantas las sensaciones mezcladas, que mi pene que había estado erecto durante toda la sesión, estalló en una eyaculación que me hizo convulsionar. Celebraron diciendo “de verdad que a este le encanta la macana, esta acabando sólo a base de verga”… Rubén dijo… “es su segunda vez de acabar a base de pura verga, de verdad es buena hembrita… cuando mi papá y yo lo desvirgamos hizo lo mismo”.
Yo creí que la sesión había llegado a su fin y me preparaba para recibir su segunda descarga de leche de la noche, pero entonces Don Braulio dijo “ahora sí, agárrenmela bien, que no se mueva”. Rubén, Tony y Ricardo se lanzaron sobre mí, pe pusieron a gatas, empujaron mi cabeza hasta el piso y me abrieron las nalgas. Don Braulio se puso atrás de mí, me echó más de su aceite y empezó a meter tres, cuatro dedos en mi ano y me dijo “te voy a hacer un fisting, te va a gustar y además vas a quedar más abierta para que en próximas sesiones aguantes todavía más verga”… Le supliqué que no lo hiciera, que me iba a lastimar, pero fue inútil, poco a poco sentí como su mano iba entrando a mi cuerpo, centímetro a centímetro, las lágrimas escurrían por mis ojos, pero también lo estaba gozando. Cuando su mano entró por completo fue una sensación enloquecedora, dolía mucho, muchísimo, pero al mismo tiempo me sentía “llena” y con enorme placer. Don Braulio sacó la mano y volvió a introducirla, hizo lo mismo dos o tres veces y entonces dejé de ofrecer resistencia y me dejé caer como bulto en el piso. En ese momento me soltaron, se pusieron de pie y conmigo tirada en el piso boca abajo, llena de aceite, con el mallón de encaje blanco rasgado, se masturbaron los cuatro al mismo tiempo y me rociaron con una lluvia de semen, las gotas bañaron mis nalgas, mi espalda, mi cara y boca que volteaban a buscar esa leche de macho.
Se burlaron de mí, me ordenaron que me untara su semen como crema y me dijeron “ahora sí ya te puedes ir”. Temblando de cansancio, con las piernas que no me respondían, me puse poco a poco de pie y empecé a caminar al cuartito para cambiarme. Tony me dijo… “ni lo pienses… sales a la calle como estás… así de puta vestida con mallón de encaje y llena de leche de hombre”… protesté y los cuatro se lanzaron sobre mí, me cargaron y me sacaron a la calle. Afuera había unos jóvenes jugando fútbol, que se veía que conocían a Braulio y sus amigos y lo que hacían en su taller, y celebraron “de verdad está guapa su nueva puta” gritaron. Así me cargaron por dos cuadras hasta mi carro, mientras unos diez chavos me veían con curiosidad, yo estaba agotada y no me importaba lo que me decían, algunos de los jóvenes me tocaban, me agarraban la mano y la llevaban a sus vergas por encima de su ropa… creo que dos de ellos me metieron sus dedos o algunos objetos por el ano… yo cerraba los ojos… por fin, llegamos a mi carro, me subí, cerraron la puerta del auto, me aventaron mi ropa por la ventana y me dijeron “bien hecho postrecito, ya te llamaremos para que seas el plato fuerte”… Subí la ventanilla, arranqué el auto y me fui con las piernas temblando y oliendo a delicioso semen.

Mi fantasía, 4ª parte

Después de la deliciosa y brutal sesión de viernes en la que Don Braulio, su hijo y dos amigos nos habían hecho pedazos las entrañas a Lucrecia y a mí, me levanté el sábado en mi departamento, completamente exhausto. Seguía teniendo el mallón de la noche anterior, el rimel corrido en los ojos, semen por todo el cuerpo. Olía a otros hombres. Rogué que nadie me hubiera visto entrar así -travestido y transformado en mujer- al estacionamiento y al edificio. Hice memoria. Ya era muy tarde cuando había llegado y estaba seguro que nadie me vio. Descansé con esa tranquilidad.

Me metí a la regadera cerca del medio día, mi ano estaba muy dilatado, pero no lastimado: era claro que mi cuerpo ya se estaba acostumbrando a mi nueva dualidad como heterosexual en público y mujercita transformada al placer de Don Braulio en privado.

Recogí mis jeans y mi playera que había dejados tirados en el piso en la madrugada, revisé todo para que la muchacha que hacía la limpieza y lavaba la ropa no encontrará nada comprometedor. En esa revisión encontré un pedazo de papel con el correo electrónico de Lucrecia y una breve nota: “escríbeme, me encantaste para mí”.

Me imaginé que ella lo había dejado ahí en el momento que entró al cuartito del taller mecánico a recoger sus cosas, cuando su sesión con Braulio y sus amigos ya había terminado, y mientras a mí apenas me empezaban a taladrar las entrañas las vergas duras de los cuatro machos que me tenían como su juguete.

Ordené todo, preparé algo de comida y dormí un rato. Me desperté casi al caer el Sol, con una deliciosa erección, me masturbé recordando como me habían poseído la noche anterior, recordando olores y sabores, y en medio se esa calentura le mandé un correo a Lucrecia: “aquí estoy, listo o lista para lo que quieras”, escribí.

Después de enviar el correo pensé en dormir de nuevo hasta la noche, sin embargo, la PC marcó de inmediato la entrada de un correo. Para mi grata sorpresa era Lucrecia, que seguramente estaba conectada al Internet y había respondido de inmediato mi correo. Me encantó que lo hiciera, siempre es importante saber que en estos juegos hay quien está atento y sin dudas para jugar.

Rápidamente Lucrecia y yo estábamos intercambiando correos, y en unas cuantas horas ya teníamos un plan. Ella me platicó que si bien su fantasía y práctica sexual favorita era ser sometida y humillada, usada como juguete, de preferencia por varios hombres al mismo tiempo, siempre había tenido el sueño de “desquitarse y vengarse” de todo lo que había sufrido y disfrutado; que quería ser ahora ella la activa, la que penetrara, la que abriera y dilatara orificios y entrañas. Me propuso ser su mujer para una sesión. Yo acepté excitadísimo, acordamos fecha -un jueves- y hora, 1pm.

A lo largo de la semana Lucrecia me enviaba fotos y dibujos de hombres transformados con ropa femenina siendo objeto de penetraciones por parte de mujeres dominantes. Las escenas eran alucinantes y yo revisaba mi correo cada minuto para ver las nuevas imágenes que llegaban. Además, sabiendo que la sesión que me esperaba sería diferente, cada noche entrenaba con mis juguetes, introduciéndolos lo más profundo que podía y buscando los más gruesos para que me fueran dilatando. Al final de 5 días de “entrenamiento” me sentía seguro para recibir y soportar la mayoría de los juguetes que aparecían en las fotos que Lucrecia me mandaba.

Por fin llegó el día y la hora, decidí llegar unos minutos antes al motel y esperarla en el bar. Llegó muy puntual, traía consigo dos bolsas de papel de compras en tienda departamental. Esta vez pude apreciarla mejor, era muy atractiva, delgada, de 30 años, con ropa de mujer ejecutiva. Nadie creería en la calle que esta joven mujer, tras la puerta de un taller mecánico -y de quién sabe que otros lugares – era transformada en un juguete y abusada al límite por grupos de hombres rudos y vulgares. “Hola Alicia, así me gustan mis juguetitos, que ya me estén esperando cuando yo llegue”… dijo para dejar muy claro desde el primer momento que ella mandaba y que el mío sería el rol femenino.

“¿Lista para subir al cuarto?”… me preguntó… y respondí afirmativamente. Caminamos a la recepción del motel y ella insistió en pagar la habitación “a los hombres no toca pagar” le dijo a la recepcionista.

Entramos al cuarto, me dio una de las bolsas y me indicó que entrara al baño a cambiarme, “sal del baño hasta que estés transformada en mujer y me avisas antes de abrir la puerta” dijo con voz fuerte. Abrí la bolsa y encontré un set completo de lencería, medias, liguero, sostén, pantaleta de hilo dental, aretes de presión, collar y pulseras que hacían juego, un pequeño estuche de maquillaje y zapatos de tacón. Todo me quedaba perfecto, era claro que ella recordaba muy bien mi talla. Cuando estuve lista, cuando dejé de ser Eneas y era de nuevo Alicia, le avisé. Me dijo “puedes salir”. Ahí estaba ella, con un hermoso juego de lencería idéntico al mío en cada detalle, completamente rasurada de pubis y vagina. Me excitó muchísimo vernos idénticas en atuendo, y ella en papel claramente dominante y de ama, incluso con una correa que rápidamente colocó en mi cuello.

Teniéndome claramente sujetada con la correa, Lucrecia me llevó caminando hasta el escritorio de la habitación, encima del cual había extendido una colección de juguetes y strap-ons que usaría en mí. Había tres vibradores, uno pequeño, otro del tamaño de un pene regular, y uno verdaderamente grande que sabía que pronto ella estaría empujando para que entrara en mi cuerpo. Había también dos strap-ons, uno regular y uno no muy grueso, pero si muy largo, todos con correas para que ella los sujetara a su cuerpo y fueran vergas postizas perfectas. También sobre el escritorio había un dildo largo de dos cabezas, una en cada extremo.

“Ahora sí linda y tierna perrita”… me dijo “es tiempo que seas mía”. Estando ella de pie, abrió las piernas y me hizo lamer su vagina rasurada, luego se dio la vuelta, abrió sus nalgas y me ordeno lamer su orificio trasero con la punta de la lengua. Mientras yo lamía su ano y la parte de atrás de su vagina, ella se masturbaba, pronto la escuche jadear y vi salir los primeros fluidos de su vagina; así parada Lucrecia abrió un poco más las piernas y me ordenó beber todos sus líquidos orgásmicos, lo que hice de inmediato y con inmenso placer. Luego me ordenó acostarme boca arriba en la alfombra y se sentó en cuclillas sobre mi boca, para que siguiera lamiendo sus partes íntimas, tuvo un nuevo orgasmo que de nuevo saboreé gota a gota.

Después, me hizo subir a la cama y colocarme boca arriba, ella se colocó el primer strap-on y subió a la cama abriendo mis piernas. Se puso sobre mí y para mi gran sorpresa empezó a besarme tiernamente el cuello, a acariciar mi cintura, rozar mis pezones y pasar sus manos por mis nalgas. Me dijo, “ya te han cogido mucho… ahora yo te voy a hacer el amor”. Dicho lo anterior, con sus dedos lubricó y empezó a abrir mi ano, luego con su lengua recorrió mis nalgas y la entrada a mi cuerpo. Llevó mis piernas a sus hombros y empezó a entrar en mí, poco a poco, centímetro a centímetro hasta que su pene de plástico penetró mis intestinos por completo. Enseguida empezó a moverse suavemente, mientras acariciaba mi pelo y me besaba con delicadez, yo la abracé y me sentí más mujer que nunca, y le decía “mi Ángel”. Me tuvo así no se cuanto tiempo, y mi ano se le abría sin resistencia.

Se retiró de la cama y regresó con un dildo más largo que el anterior colocado de nuevo entre sus piernas. De verdad era largo, pero me dijo “no tengas miedo, verás cómo lo vas a gozar”. De nuevo fue muy delicada y de aquel enorme dildo de unos 30 centímetros de longitud, muy pronto la mayor parte estaba dentro de mi cuerpo, cuando ella vio que ya no me cabía más, empezó a girarlo dentro de mi ano. La sensación era indescriptible. Nunca la verga de ninguno de los brutos que me había cogido me había llegado tan adentro, y no me dolía, era un enorme placer. Me tuvo así unos 5 minutos, mientras me apretaba las nalgas y me pellizcaba los pezones, y de vez en vez intentaba introducir un dedo adicional en mi ano para forzarlo a que se dilatara. Cada ocasión que yo intentaba detenerla para que no me abriera más el esfínter me jalaba la correa que yo llevaba al cuello y me decía en tono amenazante “estoy siendo tierna… pero no se te olvide quién manda aquí”.

Saco aquel larguísimo pene artificial de mi cuerpo, se bajó de la cama, y muy pronto regresó. Esta vez traía un pene de silicón enorme colocado en su strap-on, tendría unos 25 centímetros de largo y unos 5 centímetros de grueso. Yo quise rehusarme, pero en ese instante, con mano firme me sujetó del pelo y me dijo “puedo seguirte haciendo el amor… o puedo violarte como Braulio y sus guarros… tú escoges”. Yo doblé toda resistencia y abrí mis piernas ofreciéndole mi ano completamente.

Me ordenó ponerme en cuatro patas y ella se puso atrás de mí. Me dijo que ya estaba lista para este juguete, tanto en profundidad como en diámetro, que ya había visto lo que mi cuerpo podía aguantar a manos de Don Braulio y sus amigos. Derramó las lubricante a la entrada de mi esfínter. Esta vez fue más firme y quizá un poco brusca, pero pronto la cabeza de ese enorme pene postizo estaba dentro de mí, el resto del tronco no tardó en entrar y entonces ella empezó a moverse con fuerza y velocidad. Era delicioso, me sentía llena y, sobre todo, poseída y transformada en esclava de Lucrecia.

Me puso luego de lado y ella me penetraba desde atrás, mientras con su mano acariciaba mi pene y me decía “preciosa, linda y otras cosas al oído”. Estaba gozando como nunca. Empezó a ser más brusca, me penetraba con ritmo más fuerte, mientras apretaba mis nalgas y me jalaba el pelo. Mi ano ya estaba completamente abierto y el enorme juguete entraba al antojo de Lucrecia. Se puso bocarriba y me ordenó sentarme en cuclillas sobre el juguete, que casi me partía a la mitad. Ni siquiera las dobles penetraciones anales que ya me habían dado don Braulio y Rubén habían sido tan profundas. No podía moverme, pero Lucrecia me obligaba. Estando así empecé a tener un orgasmo. Cuando Lucrecia sintió que iba a eyacular saco el juguete de mi cuerpo y me hizo terminar sobre el dildo de silicón, así la verga artificial quedó llena de semen y de inmediato ella me hizo limpiarla con la boca mientras me decía “así, así comete mi leche perrita”.

Nuevamente ella fue hacia el escritorio y regreso con el juguete de dos cabezas, me ordenó colocarme de nuevo “en cuatro patas” y ella se puso en la misma posición dándome la espalda. Entonces entendí lo que quería: estando las dos en esa posición puso en medio de nosotras el dildo, lo introdujo en mi ano y luego en el suyo, y así las dos empujábamos estando hincada y vestidas idénticas. Las dos empujamos y pronto nuestras nalgas se tocaban con el juguete bien adentro de nuestros cuerpos. Ella sacaba el juguete con una de sus manos y sin cambiar de posición lo ponía a veces en su vagina y a veces en su esfínter.

Cambiamos de posición, ahora una sentada frente a la otra, con el juguete de dos cabezas entre nosotras, ella en su vagina y yo en mi ano, con las piernas cruzándose y las dos empujando hacía esa verga de plástico que nos cogía simultáneamente. Pasaron largos y deliciosos minutos. La escuche jadear y pronto estaba terminando, cuando concluyó su orgasmo se dio la vuelta y nuevamente me ordenó lamer su vagina y su ano hasta dejarlos sin un solo fluido, lo que hice sin titubear.

Descansó uno segundos, y regresó con el dildo enorme que había usado en mí hacía unos minutos. Lo puso directo sobre el colchón, en la orilla de la cama y me ordenó sentarme de nuevo sobre el juguete. Me resistí, pero de nuevo bastó una amenaza para que la obedeciera. Puso la cabeza de silicón entre mis piernas y fue larga y dolorosa la penetración, pero pronto todo el juguete estaba dentro de mí.

Estando así sentado a la orilla de la cama con aquel enorme juguete insertado en mi cuerpo, ella empezó a montarme lentamente viéndome de frente. Mi pene estaba muy erecto y no tuve problema en penetrarla. Era desquiciante sentir la penetración del juguete en mí y estarla penetrando a ella al mismo tiempo. Cuando estaba cerca de mi orgasmo ella aceleró el ritmo y terminé dentro de su cuerpo con sacudidas que me dejaron exhausta y que el juguete ensartado en mi cuerpo hizo más intensas. Ella se paró de la cama, me ordenó sacar el juguete de mi ano y retirando mi semen de su vagina lo untó en el juguete y lo llevó a mi boca. Me tuvo así unos segundos limpiando el semen de esa verga artificial por segunda vez en la tarde… y luego me dio un beso y me mando al baño a limpiarme… Cuando salí de la regadera ella ya no estaba… sólo había una breve nota sobre la cama… “pronto te buscaré para seguirte domando Alicia”… decía el trozo de papel.

Chocolate con churro lechoso

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Abella: La batidora cubana

Soy un cuarentón, con buena onda, siempre veo el vaso “medio lleno”, el lado positivo, militante incondicional de la alegría y el buen humor, abonado a la teoría de que todo lo que hacen los hombres es para conseguirse mujeres. Adhiero a la fidelidad flexible, algo acordado con mi compañera, luego de poco más de veinte años de convivencia y como forma de mantener la supervivencia de la pareja.
Dos décadas de fidelidad fue mucho tiempo, había llegado el momento de retomar algunas licencias de vida, solo era cuestión de tiempo y oportunidad, que sucedió bien pronto, cuando me llamó Eduardo.
Un entrañable amigo, él y su mujer se regalaron un viaje por la vieja Europa. Para su tranquilidad me dejó a cargo de su casa, de controlar y asistir a sus hijos, en cuanto hiciera falta. Con los muchachos tenemos una relación fenomenal, como de tío. Para los quehaceres domésticos estaba Lua, una negrita muy simpática. Lua es de raza negra, dominicana, joven y de buen ver, tanto de ida como de venida, buenas formas y firmes, con todo el ritmo sensual de su raza.
Desde que llegó al país, la casa de mi amigo fue la suya, uno más de la familia. Tan buena fue la relación que llegó hasta las sábanas, solo es un par de años mayor que ellos, por estos días está caminando sus gloriosos veintiún añitos. Los pibes (muchachos) se la vienen moviendo (cojiendo) hace buen tiempo, hasta hicieron un trío más de una noche que los viejos (padres) no estaban en casa.
Desde que el mayor de los muchachos me lo contó, comencé a mirarla con otros ojos, seguramente ella estaba anoticiada de que conocía las andanzas por camas ajenas y su actitud en mi presencia me parecía mucho más sensual y hasta arriesgaría que en algún momento a solas casi provocativa.
Las mujeres de raza negra para mí eran algo exótico, desnudas, sólo las vi en el canal porno y en el Natural Geographics, obviamente me gustan más las del canal porno. Buscaba la ocasión para poder regalarme con el espectáculo de verla solo para mi. Carácter afable, felina como pantera, andar cadencioso, tomo debida nota que me llevaba prendido al meneo de sus caderas.
Uno de esos días pasé para ver como marchaba todo, entré con mi llave, todo era silencio, parecía que todos hubieran salido de la vivienda, llego a la cocina para beber un poco de agua y me tropiezo con una Venus de ébano salida del baño, solo una toalla, envolviendo el cabello crespo.
Piel tersa, brillo mate, ojos casi verdoso, esmeraldas reluciendo en medio de la noche, labios carnosos y teclado de marfil que destella cuando reía. Pechos redondos, plenos, rematados en pezones gruesos y erectos, vientre plano y talle estrecho, suaves curvas y cadera firme, entre los muslos una espesura de vello enrulado esconde el sexo de mis ojos arrobador por tanta mujer seductora.
Pasmado, ante la perfección, prodigio del mejor escultor. Me sonrió, esparció la alegría de su risa y algunas gotas de agua al menearse delante mío.
- ¡Qué pasa! ¿Nunca viste una negra desnuda?
- ¡No!, y menos alguien como tu, eres la primera.
- ¿Y…, qué tal?
- ¡De diez! ¡Ja… un súper 10!!!! Y un… ¡Meritorioo Diez!!!
No se intimidó, más aún, demoró para mostrarse, lentamente se dirige a su habitación mirando sobre su hombro para asegurarse que fuera tras ella. Entré con ella, entendió mi curiosidad y la seducción producida, disfruta el momento, el poder que otorga ser distinta.
Seducción total, sentado en el borde de su cama soy espectador de como se vestía, extrema lentitud, gestos exagerados para crear ambiente, gira un poco para colocarse la tanga, de tal modo que cuando levantó el pie y lo apoyó sobre una caja, me exhibía en primer plano y a todo color el sexo entreabierto, el rojo nacarado brillante del interior resulta muy erótico en un entorno negro mate.
Sólo con esa prenda, se apretó contra mí, quedé entre sus pechos, besaba esas masas de color oscuro y aroma tan particular, pasaba de uno a otro sin parar, volaba de calentura sujetado de esos globos negros de sabor dulzón. Qué delicia sentirse ahogado entre sus mamas, besando el aroma de su piel húmeda, puso distancia entre mi cuerpo y sus carnes.
Arrodillada entre mis piernas, buscó el bulto que pugnaba por romper el jean, liberta la erección, emergió duro buscando consuelo en las palmas blanquecina de Lua, subir y bajar la piel hasta brotar de la uretra esas primeras gotitas de incontenible calentura. Empujé levemente la cabeza, la señal que espera, la metió en la boca, mamada increíble, sabia y eficiente como pocas, sabe como graduar la chupada para darme el mayor goce, consulta con los ojos y sigue mamando, derritiéndome de placer en esa caliente boca que se engolosina con el caramelo del amor.
Levanto la pelvis y aprieto de la nuca, me pierdo en la calentura, algo brusco y descontrolado, es una cojida bucal, con todo. En lo mejor de la situación escuchamos ruidos de llave que acciona la cerradura, los muchachos que volvían, empujamos la puerta de su cuarto para cerrarla.
Apremiados por la situación y mi calentura, apuró el trámite para hacerme acabar cuanto antes, aceleró la mamada. ¡Acabe!, varios chorros gruesos y espesos dentro de la cavidad bucal se llevaron mi calentura, mostró el contenido lácteo y luego tragó, en dos tiempos, esta acabada gloriosa.
Acondicioné la ropa, como pude y me hice ver diciendo que venía de la terraza. Al rato apareció la negrita, tomamos unas gaseosas y marché para casa.
Esa noche y otras más las pasé pensando en ese cuerpo y esa boca que mamó mi leche, los ratones (pensamientos calenturientos) enloquecían y excitaban a más no poder, hasta me costaba mantener quietas las manos para ajusticiarme por mano propia, quería guardar toda mi leche para cuando hubiera la oportunidad de darle con todo.
Visité con más frecuencia para ver como andaban las cosas. Llamé, nadie respondió, recorrí y nada, silencio, botellas vacías indicaban que hubo fiesta. La puerta abierta del dormitorio principal exhibía sobre la cama el cuerpo de Lua, de bruces, desnudita. ¡Qué buena está!. Se me paró el miembro.
Me acerqué, dormía agotada por el licor y el cansancio de la enfiestada. Sentado a su vera, acariciaba la espalda, sin moverse, seguí acariciando los muslos con suavidad, al separarlos y mirarle el hermoso culito, tan parado observé rastros de semen escurridos de la conchita, remanente de la fiestaza.
La calentura me pudo, desnudo, sacado de excitación, poronga en mano dispuesto a entrarla con todas mis ganas. Despacio como para no despertarla antes de tiempo, fui haciendo lugar con dos dedos dentro de la vagina, leve movimiento sensual como respuesta, seguí las caricias en la conchita, seguía dejándose hacer los mimos, fui por más.
Con el semen remanente y algo de flujo de la argolla unté el culito, suave, en círculos, dibujando con el lubricante el esfínter. Dormida y todo lo disfrutaba, no pude más, me coloqué ahorcajado sobre su culo, evitando despertarla y que frustrara esta enculada. Se la mandé por el culo, de un golpe, entré la cabeza, y me volqué sobre ella enloquecido de calentura.
La penetración la despertó, ensartada por mi vara de carne, imposible no sentirme cuando entra, un grosor que no todas aguantan con facilidad, movió como para salirse, lo impedí con el peso de mi cuerpo sobre el suyo, mis manos en los hombros la sujetan contra el lecho, mis rodillas aprietan y sujetan sus caderas, imposible zafar de la cojida
Hasta ese momento no quien la monta, por como se debate debió saber que no es alguno de los muchachos, solo pide suavidad.
- ¡Más despacio!, ¡me duele! –repetía quejosa.
Insistí en la enculada, todo adentro del orto, la cojida pintaba para muy buena. Lua giró la cara para ver quien la sodomiza.
- Ya me parecía…, la tienes más grande que…
- ¿Estás bien?
- ¡Sí!, sólo dame despacio, menos violento, así… asíiii
Presentados, seguimos cojiendo, recorría el conducto anal, la cabeza gozaba del estrecho pasadizo. Con la mano por abajo de Lua asistía a la conchita para ponerla en carrera. Era una hembra muy copada (dispuesta), gozaba y dejaba gozarse, disfrutó de todo el pedazo bien adentro, que calentura nos agarramos ¡por Dios! Algo de no creer.
El movimiento fue vibrante condujo a una acabada tan emotiva como abundante, me dejó estremecido cuando le vacié todo el contenido de los huevos en el fondo del culo. No me salí, quedé todo duro, sin moverme, esperando que dejara de latir, prolongando el momento. Lo retiré casi tan duro como al entrar.
Lua me contó que los pibes prefieren irse a bailar bien cojidos, y que suelen regresar casi al medio día, bueno a la hora de comer maso…
- Entonces… ¿podemos hacer otro?
- Si quieres… ¿te quedan ganas?
- ¿Cómo?… ¡vas a probarlo ahora mismo!
Ahí mismo nos hicimos otro, por la concha y desde atrás, intenso y más largo. Luego un corto sueño reparador.
En la mañana, nos encamamos nuevamente, hasta me animé a chuparle la conchita, era más rico de lo pensado, atrás quedaron los prejuicios por la negras, esta era de primera, tan limpita, tan entregada, tan caliente como no imaginaba. Este orgasmo mañanero fue estruendoso, gritando de placer y satisfacción, acabamos casi juntos, quedamos abrazados después de acabar, sin levantarse, la concha con mi semen dentro del nido, como me gusta.
Este semen me sirvió para lubricar el culo y pegarle otra culeada atroz que la dejó bastante dolorida. Dejé el lecho donde le rompí el culo, satisfecha y dormida.
Hasta que volvió mi amigo de Europa nos seguimos enfiestando en la cama de él, después seguimos pero en un telo (hotel). Pero estas primeras veces, objeto del relato fueron las que me marcaron un afecto muy particular por las hembras de raza negra, perdiendo todos los prejuicios y les recomiendo a todos los que tengan oportunidad de cojerse alguna, que lo hagan, no van a arrepentirse y ¡Tan caliente!
Lua sigue cogiendo con los muchachos, pero dice que soy el que la hace gozar más, según su opinión, además es lo bastante estrecha para hacerme desearla cada vez más.
Me gustaría saber si alguna lectora de color me puede compartir alguna experiencia personal igual o parecida, para intercambiar y enriquecernos mutuamente, por otra parte también espero saber qué le ha parecido este relato que se llevó una parte de mí en cada línea, estaré ansioso esperándolas en mi correo.
¡Vivan las negras carajo!!

Nazareno Cruz

Favor por Favor y se coje

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El día que le rompimos el culo

Con cincuenta y dos años a cuestas, la experiencia es la herramienta más valiosa para ganar mujeres.
Cualquiera que haya estado en un hospital alguna vez habrá podido comprobar que más del 85 por ciento de los trabajadores son mujeres, también habrán escuchado mil historias, sobre todo en las guardias nocturnas.
Una década trabajando en un hospital, en liquidación de haberes, me sirvió para conocer vida y milagros de algunas de las mujeres que trabajan, algunos le llaman a este sector el muro de los lamentos, sobre todo después de mitad de mes, es decir cuando el dinero es poco y las necesidades muchas.
Durante el verano el mujeraje suele andar sueltito de ropas y más dispuestas al intercambio amistoso. Mi esposa dejó de interesarse por el sexo, lo hace por obligación, gracias a este trabajo pude solucionarlo y pasarlo de diez.
Sarita, fue una de las primeras en pisar el palito (caer en la trampera), vino buscaba un anticipo de sueldo. La pude ver caminando en la espera, con ese ambo blanco que se le transparenta todo, se le marca la tanguita, buena cola, bien de gomas (Michelin o tetas) y buenas piernotas. Solo verla y el amigo despertó de su letargo, buscando guerra.
– ¡Pasa! – Disimulo la erección como puedo.
– ¡Sea bueno jefecito! – Reviso la mercadería, como evaluando cuan buena está para una encamada.
Rápida como el hambre, vio la disimulada erección, creo que también me leyó la mente…
- Yo le soluciono ese problema… si es bueno conmigo. Sea bueno jefecito, ¡porfa!
Como era casi la hora de cierre de la tesorería no quedaba otro empleado más que yo, sabía que había salido la última empleada así que no esperó respuesta, se pasó por mi lado del escritorio, giró el sillón y acaricia el problema, lo sacó a tomar aire, con confianzuda naturalidad.
- ¡Qué buen pedazo tienes!
Sarita tiene una reconocida fama de no hacerle asco a nada, más bien se dice que es una de esas mujeres que siempre está dispuesta a probar carne nueva, según dicen algunas hembras envidiosas de su popularidad entre los machos del hospital. Como si hiciera falta corroborar los antecedentes mencionados, Sarita comenzó una paja muy especial. A la desesperada manoteé las tetas, se liberan y muestran los
pezones robustos y rozagantes.
Volaba de calentura, pedí que me hiciera algo para solucionarlo, me urgía una respuesta para evitar esos dolores de testículos cuando la calentura se extiende demasiado.
Rápida como bombero pero no descuidada, primero cerrar la puerta de la oficina por cualquier cosa, luego demostró que trabajar en enfermería la hizo experta en urgencias, sexuales en este caso, ¡ja!. Sentó sobre el escritorio y se abrió de piernas dispuesta a que me libre de la calentura por su culpa.
- No te vengas adentro.
- Tengo condón, tranqui y se lo enseño.
Presta me colocó el preservativo, abrió los cantos y me mandé en ella, sabe como vaciar a un tipo de forma rápida y eficiente, acompaña el zarandeo, regulamos el ritmo. Froto el clítoris, crece la humedad y la respuesta erótica hasta el tramo final, bien a fondo.
La acabada rápida pero fue suficiente para venirme con una profusa cantidad de semen, claro eran las ganas insatisfechas de dos semanas sin ponerla. Ahogó mis bramidos entre sus tetotas hasta que me sacó hasta la última gota de semen. Me sacó el preservativo, se admiró por tanta leche.
- ¡Gracias Jefecito!
- ¿Te espero mañana? – ahora soy yo quien pide ¡Porfa!
Ese sábado, a punto de retirarme, llegó Sarita, se disculpó por que una emergencia le impidió venir antes.
- Ayer te quedaste con ganas, ¿podemos ahora jefecito?
- ¡Sí!! – Cerré para evitarnos ser sorprendidos.
Sentada, me pegó una mamada que me dejó las piernas temblando, una acabada para el recuerdo, después le siguió un polvo de sentado, ella se ahorcajo sobre mí, se empaló en el tronco de carne hasta los pendejos enruladitos. La venida en su boca y los años de experiencia me permitieron demorarme lo suficiente para hacerle gozar de un regio orgasmo, esta vez también ella tenía ganas de llegar al final feliz.
Los corrillos de enfermeras son un clásico, los comentarios de las situaciones de sexo mucho más, y aún fue más allá, me hizo fama de buen cojedor y que la tengo gordota para más datos. Si hasta creo que me recomendó con las compañeras, puesto que desde ese sábado fueron varias las que arriaron la bombacha en mi escritorio.
Después, llegó Elisa, regente de pediatría, venía por el ingreso de una sobrina suya, pidiendo que la favoreciera con unas vacantes que se habían producido precisamente en su sector, fue tan directa como efectiva al momento de pedir por la sobrinita:
– ¡Mirame! Me puedes hacer un favor a cambio de otro que te puedo hacer a tí. – Dio una vueltita para mostrarse – Mi sobrina está mejor y tiene veinte añitos. ¿Qué hacemos? Tomamos mate o..? Yerba no hay… (es un juego de palabras común en Argentina que significa que alguien te invita a tomar mate o coger, pero entonces dice yerba (para el mate) no, pues entonces… solo queda coger)
- Entonces… hazme el favorcito. ¡no seas malo!
Desnudó sus intenciones y sus carnes, me acercó a sus tetas para que le saque jugo… Elisa gustaba de la golosa mamada, jadea a destajo, frotándose en la calentura urgente. Apoya las caderas sobre la mesa, levantó una pierna para que tuviera el tajo expedito, rosado y jugoso, corrió la tela de la bombacha mostrando la raja brillante de jugos.
Me tragó la pija de una, recaliente y diciendo guarradas como incentivo para el polvo, cojimos con ímpetu y fragor, quedó casi acostada sobre el espacio del escritorio liberado para hacer las veces de cama, volcado sobre ella, con urgente violencia, en el frenesí alocado del polvo en un metisaca equivoqué la puerta y entré por el marrón (el culo) y dio un grito, mezcla de dolor y sorpresa.
- ¡Ah, ah! – Los ojos como platos, por la brusca sorpresa y la boca llena de puteadas.
Nos miramos, sin sacársela, ni ganas de hacerlo, me gustaba la sorpresa de hacer ese buen culo. Entendió fácil y rápido que no pensaba salirme, pidió prudencia y suavidad.
- ¡Porfa! Despacio, suave porfa…
Accedía a todo lo que me pidiera con tal de no salirme de la vaina rectal, aguanta en silencio, acalla las embestidas mordiéndose el labio inferior y clavando sus uñas en mi espalda, que por suerte me proteje la ropa. Intento seguir por más tiempo pero me lo impide:
- Si sacás no la metés más. ¡Dale despacio!, ¡seguí bombeando no pares!.
Acompañaba la entrada por el orto con el frotamiento del clítoris para distraerla, volvió al nivel de excitación y así pude seguir dándole por el culo. Tanto se fue calentando la guacha que con la ayuda del frotamiento de clítoris también pudo acceder al necesario orgasmo.
Bufa en ruidoso orgasmo, llegamos casi al mismo tiempo, ella primero, luego fue mi turno. Me largué a fondo y la leche fue bálsamo caliente para el culo dolorido.
Quedé en que pasaría por su casa, el domingo, para conocer la sobrinita y llevar algunas croissant para el desayuno.
- Jefecito, ¿qué te parece Marina, mi sobrina?
- ¡Está bueeena! – Me salió gracioso y natural.
Marina trajo café, Elisa la tomó de un brazo y la hizo girar para mostrarla mejor por todos los ángulos.
- ¡Está re-re-buena!
- ¿De verdad, jefecito? – No me engaña, haciendo conejito con la naricita. – Me vas a hacer entrar
en tu juego de seducción otra vez, ¡Sííí…!
- El jefecito te puede entrar… – Decía Elisa a Marina, un guiño de ojos compartido y una sonrisa.
- ¡Ve y me explicas! – Marina me toma de la mano, me conduce a su cuarto, le sigo el juego a ver
hasta donde llegamos.
Me sentó sobre la cama y comenzó el espectáculo, un desnudo total para mí, pollera, blusa, nada abajo. El papo juvenil cubierto por escaso vello castaño, de aspecto aniñado, me amenazó con las tetas, una en cada mano, ofrenda de buena voluntad a un hombre ansioso.
Me puso en bolas, acarició el miembro, mamar parecía ser una de sus cualidades, casi me hace acabar, pero me pide que no le acabe en la boca.
Se tiende sobre la cama, piernas flexionadas y colgando fuera del lecho, me llama:
- ¡Vení, entrá! ¡Tengo ganas! ¡Estoy ardiendo! ¡Cojeme!!!
Entré en el terciopelo vaginal, ajustado trayecto hasta llegar al fondo. Buena cogedora, sabía contraer y aflojar los músculos como una experta. Cambiamos, ella quiere arriba para expresarse con libertad y comodidad, regula penetración y presión sobre el choto, tan joven y tan experta en lides sexuales.
Masaje clitoridiano con los dos pulgares mientras me galopa, resopla sin parar hasta prorrumpir en un grito de guerra, ojos cerrados gozando en silencio del orgasmo, la recorrió como un shock eléctrico. Seguidamente otras dos llegadas bramadas la dejaron medianamente satisfecha.
Yo seguía sin haber acabado, sabía como manejar a estas pendejas calentonas, todo fuego y toda urgencia, pero el diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo y experiencia, ahora era mi tiempo de aprovecharme y hacerla valer.
Aproveché el relax para jugarle en el marrón (culo), más atrevido cada vez, solo abrió los ojos cuando sintió que la caricia era un paso antes de una franca penetración. Acostada, de espaldas, en una perfecta cucharita, pierna levantada favorecía entrarle por el ano y asida por la cintura impedía que se volara la paloma, desde atrás es más fácil entrarle y menos doloroso por que sé que la tengo gordita y algunas esquivan el culo cuando lo intento, no fue el caso, tampoco le di mucha oportunidad de hacerlo.
- ¿Vas a meter tooo…dooo? – La entrada interrumpió la pregunta obvia.
Froto el piquito mientras le doy para que tenga y guarde. Ensartarla profundo es inigualable, las
ganas de eyacular se gestan en los riñones, avanza como alud arrollador por el caño, chorro fuerte espeso y caliente baña el recto dolorido de Marina. Ella se ayudó para llegar juntos, acabamos a los gritos.
Se dejó hacerlo, solo que con la mano buscó saber cuánto faltaba por entrarle, pero igual se aguantó todo el pedazo de pija que se comió. Esa mañana le robé la virginidad anal, un triunfo sin duda alguna, una buena cocarda para colgar en el tablero de las proezas de macho cojedor, ja!.
os higienizamos juntos, se agregó Elisa al juego bajo la ducha. La seguimos en la cama en un segundo turno, ahora sexo grupal, hasta el mediodía estuvimos haciendo cama redonda y cambiando de monta.
Marina consiguió trabajo. También consiguió para otra prima, un tío y un par de amigos, claro para todos estos favores ellas ponían el cuerpo por sus parientes y todo en paz.
En este trabajo, y toco madera, nunca me falta carne fresca. Los que han trabajado en hospitales saben que mujeres sobran y cuando se tiene un cargo donde necesitan favores, ni te cuento como se disfruta.
Si eres mujer y has pasado por algo similar sabes bien de qué hablo, por qué no me cuentas tu experiencia y compartimos algunas situaciones y anécdotas, ¿te parece?, solo tienes que ponerle un poco de power y escribirme, te estoy esperando para recompensarte.

Nazareno Cruz